"Nadie nos ha tratado con tanto desprecio como Ares. Solo pedimos comprensión y un trato justo". 12/9/2011 noticiasdeguipuzcoa.com
JOAO PEDRO DE OLIVEIRA VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ESCOLTAS EN ACTIVO DEL PAÍS VASCO Y NAVARRA.
Los escoltas no encuentran su sitio en el nuevo tiempo abierto en Euskadi y creen que es el Gobierno Vasco el que se lo niega. Tienen ganas de hacerse entender. De explicar que desean el fin de ETA como el que más, pero también que se reconozca su labor y se les ayude a encauzar su futuro.
DONOSTIA. ¿Qué está pasando con la protección de los cargos públicos?
Pues que han dejado de tenerla. Así de simple. El Gobierno Vasco ha recortado la protección dejando en uno los dos escoltas que protegían a la mayoría de cargos públicos y retirando los coches de seguridad con los que trabajábamos, y cualquier agencia te dirá que eso no es escolta; es acompañamiento. El coche era una herramienta fundamental porque funciona como elemento disuasorio y te puede sacar de muchos líos por la vía rápida. Ahora vamos en el coche del protegido, conducido por éste, que no tiene por qué tener nociones de conducción de seguridad o de fuga. Y lo que han conseguido así es poner en riesgo tanto al protegido como al escolta.
¿Cómo les explican esta decisión?
El Gobierno Vasco no nos ha dado ni una sola explicación. Hemos pedido que nos reciba el señor Ares pero, aun siendo el máximo responsable de Interior, es el único que ni lo ha hecho ni nos ha explicado por qué. Vivimos sobre el terreno, somos gente razonable y sabemos lo que está pasando con ETA. Y es comprensible que se tomen algunas medidas. Pero también lo es que nosotros pongamos sobre la mesa nuestras inquietudes para buscar algún tipo de salida a nuestro colectivo.
López dijo que su decisión de reducir los servicios de escolta se basaba en informes de expertos, no en criterios políticos ni económicos. ¿Qué les parece esta explicación?
No cuadra de ninguna forma. Esos informes no existen, no pueden existir, porque los que podemos dar datos reales del día a día de la protección en Euskadi somos los que estamos trabajando a pie de calle, y ninguno recomendaríamos una decisión así. Por otro lado, si no existen motivos políticos ni económicos, ¿por qué se toma la decisión? En cualquier caso, si el señor Ares está tan seguro de que no va a pasar nada y retira la protección incluso a sus concejales, ¿por qué no predica con el ejemplo y renuncia él al equipo de protección que mantiene intacto pese a los recortes? ¿Es que la vida de esos cargos públicos vale menos que la suya?
Por lo que dice saber de la situación, ¿realmente cree que no pasa nada ni va a pasar más?
Nunca se sabe. Si el proceso está y es cierto, chapó. Y estamos dispuestos a irnos a casa como en cualquier empresa que cierra. Sobre todo si es porque ya no va a haber más violencia. Pero decimos que si realmente hay un cambio definitivo, no se reduzca sino que se eliminen todos los servicios de escolta privada que se fijaron tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Nosotros, de verdad, no tendríamos ningún problema en irnos a nuestras casas y, como cada una de las personas que vivimos en esta tierra, seríamos los primeros en celebrar la definitiva desaparición de la amenaza que ha creado ETA.
¿Se sienten utilizados o injustamente tratados?
Sí. Están intentando mantener al colectivo callado mientras nos van haciendo desaparecer gota a gota, pero cuando has sacado a tu protegido de una bronca y te has llevado los golpes y los escupitajos que le querían dar, cuando has aguantado lo que hemos aguantado nosotros a todos los niveles de la vida, creo que las autoridades te deben tener algo más en cuenta. Nosotros en absoluto queremos ser ciudadanos privilegiados, pero existe una deuda moral, aunque sé que a la gente puede no gustarle oír eso porque a nadie le gusta oír que debe. Pero creo que existe por dos motivos fundamentales: uno, que los escoltas privados hemos salvado muchas vidas -de hecho el propio Txeroki reconoció que nuestra presencia había desbaratado la búsqueda de información y objetivos para los comandos de ETA-; y dos, que hemos sido una pieza fundamental en el engranaje del sistema de libertades. Si no hubiésemos estado, por ejemplo durante la constitución de los ayuntamientos salidos del 22-M, muchos estarían aún sin constituir, porque ya vimos lo que pasó en algunos pueblos ese día.
¿Cómo plantean que se pague esa "deuda moral"?
Solo pedimos un poco de cariño y comprensión. Somos conscientes de que la situación puede estar cambiando. Ojalá. Pero lo que nos molesta profundamente es que nadie haya sido capaz de decir hay un proceso en marcha y acabamos con los escoltas por esto o por esto. La satisfacción por el trabajo bien hecho queda para ti, y se cobra por ello, así que en ese sentido no hay ninguna deuda. Pero tras tanto trabajo y tantos problemas, sí pedimos que se nos busque una salida justa como se ha hecho con otros sectores privados en periodo de reconversión. En cambio, lo que nos encontramos es a un consejero de Interior que está trasladando a la sociedad que somos unos privilegiados que se tienen que ir de aquí rápidamente. Y eso no es justo. Sinceramente, nadie nos ha tratado peor y con tanto desprecio como este señor. Es increíble y llama la atención que esto venga de un Ejecutivo socialista. Siempre que estuvimos con el PNV, aunque cada uno tuviera su propia visión de la situación, siempre se nos trató con respeto e incluso con cariño, con bastante cariño. Pero lo de ahora es increíble.
Por cierto, ¿qué viene a cobrar un escolta en Euskadi?
Muchos piensan que cobramos sueldos astronómicos, pero lo voy a explicar claramente. Tenemos contratos que regulan que trabajamos 17 días al mes, y por eso cobramos 1.900 euros. A partir de ahí, cada día extra se paga a 100 euros. Pero no hay que perder de vista que estamos hablando de jornadas de catorce horas, por lo que al final la hora sale a menos de siete euros. No está nada mal, porque hay que tener en cuenta lo que gana la gente. Pero jugándote el tipo, tampoco creo que sea el escándalo que mucha gente piensa.
¿Notáis los escoltas que estamos en ese "nuevo tiempo"? ¿Ha cambiado en algo su día a día social?
Aún no. Imagino que para eso hará falta la perspectiva que da el tiempo y que las cosas se encaucen en todas partes. Yo no sé cuántas veces habré tenido que cambiar las ruedas de mi coche porque me las he encontrado rajadas. Será complicado. Hemos sido un colectivo percibido casi como un grupo de agentes secretos, como parte de un sistema represivo. Y al final, esa idea errónea costará cambiarla y que vean que somos gente muy normal de todas las afiliaciones políticas. Muchos compañeros son del PP o del PSE, pero también por ejemplo del PNV y tienen el Eusko Gudariak como sintonía del móvil. Hasta ha habido algunos que se presentaron por Bildu en las últimas elecciones. Nosotros no estamos vinculados a la política. Vamos detrás de un señor y no nos interesa lo que piensa, sino que llegue a casa sano y salvo. Y el colectivo es tan plural como puede ser la sociedad vasca. Quizá haga falta tiempo para que eso se vea con normalidad, porque de momento la cosa sigue prácticamente igual. Al final, creo que se deberá reconocer que, aunque como en todas las casas haya habido algún cenutrio, la labor que hemos desarrollado ha sido positiva. Pero será cosa de normalizar las cosas y de que, por ejemplo, no se vea raro un brindis con Bildu, como en Donostia, ni nos vean como txakurras.
Entrevista realizada a Santi González, Presidente de Escoltas en Activo. 9/6/2011. Larazon.es
Con la situación actual, ¿cree que hay razones objetivas para retirar el servicio de escoltas a concejales en el País Vasco y Navarra?
–En las circunstancias actuales es precipitado. Si bien no existe ahora, por fortuna, el terrorismo de ETA del «tiro en la nuca» o los «coches-bomba», sí que se mantiene el de las persecuciones de forma habitual. Es muy pronto aún para retirar esa protección a los ediles.
¿La crisis económica ha afectado en la reducción de escoltas?
–Hay quien justifica la reducción de escoltas desde el punto de vista económico, pero yo no creo que sea así. Me resultaría ridículo que se retiraran escoltas por dinero en un país como el nuestro, para el que un presupuesto de 120 millones de euros arriba o abajo no influye. Creo que la reducción se debe más a que el Gobierno está negociando con ETA.
¿Se debería regular el tiempo que ha de prolongarse el servicio de escolta para concejales amenazados que han perdido su escaño?
–No lo creo. Más que por ley, se debe seguir antes el sentido común. Mientras sigan amenazados y el riesgo exista, y de momento así sigue siendo, deberían continuar protegidos. Además, me atrevería a decir que el 99 o el 100% de los protegidos están amenazados, aunque no sea la misma amenaza para un edil de Bilbao que de Elorrio. No entendemos en base a qué baremos se retiran porque nadie nos ha comunicado nada. No son decisiones sobre el terreno, son más bien de despacho.
¿Se puede garantizar la seguridad de una persona con un solo escolta?
–No, de ninguna manera. Cualquier manual de seguridad, no sólo de España sino del mundo, establece que el mínimo son tres escoltas, además de un coche. Con dos escoltas se podría calificar de «peligrosa» y con un solo escolta la seguridad que se puede ofrecer es «ridícula».
"Si me disfrazo en Bilbao como detective, me descubren". 8/12/2010. deia.com
Miriam lleva veinte años haciendo seguimientos a maridos y esposas infieles, estafadores de cuello blanco y trabajadores jetas. Es detective privado. Tiene una agencia en Bilbao, Abando Detectives, en la que mayoritariamente trabajan mujeres. Reconoce que es una profesión dura.
Por motivos obvios, Miriam no es su verdadero nombre de pila. Es ficticio. Lo ha elegido ella misma, la protagonista de la entrevista. Detrás de Miriam se esconde una mujer muy preparada y emprendedora que se hizo detective privado en 1990.
¿Siempre quiso ser detective?
Que va. Yo nunca pensé que iba a ser detective. Ni sabía que existían, salvo por las películas. Lo máximo que había visto relacionado con los detectives era un cartel en un pueblo francés en el que se leía: detective. Me hacía gracia, me parecía divertido.
Entonces, ¿cómo se inició en el mundo de la investigación privada?
Después de terminar Económicas comencé a trabajar en empresas haciendo informes comerciales y de solvencia. Eran temas que tenían que ver con la investigación. Y de ahí di el salto a la investigación privada.
¿Cómo lo hizo?
En primer lugar hice los estudios de detective privado y de Derecho y posteriormente monté la agencia.
¿Fueron difíciles los primeros tiempos de la agencia?
Horribles. Al principio pasaba mucha hambre. No me llamaba nadie. Tenía un teléfono y era como si estuviera en una oficina fantasma. Era horrible que no viniera nadie al despacho.
Pero aguantó y llegaron los primeros casos, ¿se acuerda de ellos?
No mucho. Pero sí me acuerdo de las primeras visitas. Fue un 10 de febrero. Se me presentaron tres locos en diferentes momentos.
¿Quiénes eran?
Uno era un señor muy mayor y maloliente. Era un abogado listísimo, pero estaba piradísimo. Otro estaba buscando a un hermano suyo. Me trajo una foto de cuando iba al colegio y me dijo que le habían visto por última vez en un pueblo. Y del tercero no me acuerdo. Aquello fue horroroso.
Pasado el tiempo, ¿se muestra satisfecha con la decisión que tomó?
Sí. Yo no me quejo del trabajo que tengo. Pero reconozco que los primeros años fueron duros. Venía alguien al despacho, te planteaba el problema y al momento no sabías qué decirle. Solo al de dos horas sabías cómo enfocar el asunto. En este sentido, la experiencia te da seguridad.
¿Qué tipo de asuntos llevan en su agencia?
Nosotros nos dedicamos fundamentalmente a temas relacionados con la investigación empresarial.
¿Puede especificar más?
Bajas laborales, competencia desleal, problemas de escuchas... todo lo que tiene que ver con el mundo de la empresa.
¿Las bajas siguen siendo las investigaciones más demandadas?
Sí. Es mayoritario dentro del porcentaje de trabajo que se hace en la oficina, pero ya no es ese volumen terrible que teníamos hace años. Antes, en las empresas había una media de un 12 a un 15% de bajas. Pero eso ahora no pasa. La gente, o se ha reincorporado o le han echado. Los tiempos no están para tonterías y ya no hay tantos maulas en las empresas.
¿Y respecto a la investigación privada?
Antes se hacía mucho tema matrimonial, pero en el origen de la ruptura. Es decir, si había cuernos o no. Porque para divorciarse era necesario alegar una causa. Ahora, todo eso ha cambiado. La gente se divorcia porque sí.
Pero siguen investigando temas matrimoniales.
Sí, pero ya no les seguimos para ver si ponen cuernos. Nuestros clientes necesitan saber si el ex está trabajando, si no pasa la pensión o si convive con alguien en un piso familiar que le han dado para utilizarlo él y los hijos.
¿A los jóvenes hacen seguimientos?
También, pero el tema de los jóvenes no es de detectives. La gente quiere saber si su hijo se droga. ¡Pero si ya saben que su hijo se droga! Por eso, es un problema de los padres, de darles una solución, y yo no la tengo.
¿Ha vivido situaciones comprometidas en los seguimientos?
Comprometidas, no. Pero sí he llegado a pasar miedo.
¿Dónde?
Aquí, en Bilbao.
¿Qué pasó?
Que aparqué detrás de un coche en el que viajaba una persona al que le llevaba una semana haciendo un seguimiento. En un momento dado salió del vehículo y vino hacia mí. Y yo pensé: este tío ya me ha cazado, me ha visto. Pero no pasó nada. No me descubrió. Simplemente abrió el portamaletas y sacó un regalo. Yo, por si acaso, estaba con el móvil llamando a una compañera diciéndole: me pega, me pega, viene a por mí. Pero no fue lo que parecía.
¿Alguna otra situación delicada?
Sí. En un pueblo de la España profunda donde solo había moscas y toros. Nada más llegar nos vino una mujer a amenazarnos. Tardamos un minuto en salir del pueblo porque todo el mundo se dio cuenta que no éramos de allí.
También habrá vivido situaciones curiosas y divertidas, ¿no?
Por supuesto. En una ocasión estaba investigando a un hombre por una baja laboral que decía que tenía un brazo mal y me lo encontré en una regata. El problema es que me lo querían presentar y yo ya había hablado con él, pero bajo otra identidad.
¿Se ha encontrado a gente conocida en sus investigaciones?
Sí. Una vez tuve que hacer unos informes comerciales de una familia de unas niñas que estudiaron conmigo en el colegio y que tenían mucha tontería y eran bobísimas. Pues resulta que el padre se dedicaba a estafar. Cada vez que les veo pasear por la calle con esa tontería que llevan encima me da mucha rabia.
¿Para hacer todos esos seguimientos se ha tenido que disfrazar?
Sí, pero de forma muy puntual. Me habré puesto peluca unas tres veces. Pero es ridículo. Si alguien conocido me ve por Bilbao paseando con una peluca sabe que estoy disfrazada. Entonces, ya me han descubierto. En cambio, si usted me ve mañana por la calle paseando normal no sabrá si estoy trabajando o no. Para este trabajo estoy disfrazada todos los días, pero de mí misma.
¿Hay que pasar desapercibido entonces?
Lo que hay que hacer es ir vestido acorde con el entorno. Hay que saber estar y saber vestir.
¿Para ser detective se nace o se hace?
Para ser detective hay que tener cualidades más que estudios. Hay que valer. El que estudia no quiere decir que valga.
Sin embargo, usted tiene una sólida formación académica
Sí, pero yo no digo que no haya que estudiar. Lo que quiero decir es que los estudios que se están dando en la Universidad no han evolucionado. La carrera está totalmente desequilibrada.
¿A qué se refiere?
A que no es normal que en tres años de carrera solo te dan ocho horas de seguimiento. Y también que se da do mucha criminología y muy poco de otras materias que son muy importantes para esta profesión.
¿Es una profesión dura?
Es una profesión muy esclava. Yo siempre la comparo con la de los periodistas. Al final, son horas y estar pendiente de los demás. Nosotros hacemos lo mismo que los robados esos de la prensa del corazón.
¿Utilizan material de alta tecnología para sus investigaciones?
Utilizamos el material que hay en el mercado. Antes importábamos muchas cosas de Estados Unidos como micrófonos y videocámaras, pero ahora podemos conseguirlas aquí.
¿Ha evolucionado mucho ese material?
Sí, muchísimo. Antes íbamos con unas máquinas réflex que las teníamos que esconder con bolsas de basura. Ahora usamos microcámaras cuyo objetivo es del tamaño de un lápiz.
¿Qué le dicen en casa del trabajo que tiene?
Nada. Mi marido ya me conocía. Y las niñas son pequeñas. De todas formas, a la niñas ya las he utilizado para trabajar. En una ocasión para entrar en un txikipark y en otra para entrar en una casa.
¿Y los amigos qué le dicen?
Todos la gente que me rodea sabe en lo que trabajo. Cuando me ven por la calle, me pregunta si les estoy siguiendo. Para mí esta profesión no es una cosa secreta.
¿El ser mujer le ha beneficiado?
Ni me ha beneficiado, ni me ha perjudicado.
Ustedes realizan una labor casi policial. ¿Tienen relación con las diferentes policías?
Nosotros no podemos hacer de policías. Solo podemos investigar cuestiones privadas. Y aquí, en Euskadi, tenemos problemas con la Er-tzaintza.
¿Por qué?
Porque hace poco nos destrozaron un trabajo que estábamos realizando al lado de donde vive Basagoiti. Nos vinieron a identificar, les enseñamos nuestros carnés, que los expide la Policía, y no pararon hasta que les dimos la grabación que estábamos haciendo. Con la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Guardia Municipal no tenemos problemas.
¿Animaría a los jóvenes a hacerse detectives?
Sí, porque existe necesidad de detectives. En la Universidad, la mayoría de los hombres que van a estudiar son policías que quieren aumentar su currículum.
"Hay quien comete delitos solo para poder salir en los periódicos". 3/12/2010. farodevigo.es
María José Urtiaga Gastesi (Pamplona, 1954) es especialista en seguridad privada y autora del libro "Pensamientos letales", dedicado a la psicología de las personas que han cometido delitos.
El edificio administrativo de la Xunta acogerá el próximo día 17 el acto de presentación del libro “Pensamientos letales”, del que es autora María José Urtiaga Gastesi.
—¿Qué aborda en “Pensamientos letales”?
—Desde la perspectiva que me da mi trabajo en la seguridad privada he tenido contacto con personas que han cometido delitos de asesinato y todo tipo de psicopatías y en el libro analizo la conducta psicótica del criminal. De entrada he de decir que no soy psicóloga pero sí estoy haciendo criminología y también en mi entorno de vecindario estoy analizando casos que me tocan más de cerca y ahora estos temas se han puesto más de moda porque estamos viendo todos los días (y de hecho ahora tenemos casos muy recientes) de personas que asesinan a los hijos o los ocultan, precisamente porque ellos también tienen un trastorno oculto y para la fuerzas del orden aporto algo, por muy pequeño que sea, pero sobre todo para el ciudadano en general es interesante analizar qué es lo que sucede en esos casos de violencia.
—¿Puede hablarse de un denominador común a las personas que cometen delitos graves?
—Si, clarísimamente: es el factor emocional, la educación emocional primaria, desde la infancia. Todos los traumas adquiridos (y los congénitos, que también están ahí) se incorporan, porque cuando una persona nace es libre de pensamiento y obra pero adquiere esas psicopatías por diferentes complejos, porque de alguna manera le vienen marcados y ahí juega un papel muy importante la familia, yo hago mucho hincapié en esto. Y a partir de ahí se forma el individuo, por eso es básico, clave, que en los primeros años se eduque emocionalmente.
—¿Cómo interpreta casos como el que ha citado: una madre que habría dado muerte a su hijo al considerar que entorpecía su nueva relación?
—Hay una trama que sobresale en el caso de esta mujer: ha antepuesto la relación de pareja y el hijo ha pasado a formar parte, digamos, de los inconvenientes. En su momento fue madre pero no ha tenido inconveniente en sustituir a su hijo, pensando en su propio bien ha decidido deshacerse del niño pero ahí realmente lo que hay es una psicopatía declarada, porque por muchas situaciones de la vida que nos obliguen a tomar diferentes caminos los hijos, cualquier vida humana, es lo más sagrado que hay. Esta persona cuando pasasen unos años habría hecho lo mismo con los hijos de esta pareja para sustituirlos después a su vez por otro, es decir la psicopatía esta ahí formada y seguramente esta persona además de la criminalidad también tiene una demencia.
—¿Es frecuente la relación entre trastorno mental y delincuencia?
—Si, hay que pensar en un hombre desesperado, sin trabajo y que entra en un supermercado para pedir por favor que le den comida para sus hijos y amenaza con hacer una locura, pero no llega a hacerla aún en la desesperación absoluta. Pero es que en estos casos hablamos de matar a una persona, descuartizarla y meterla en una maleta, es de una premeditación y un ensañamiento tremendo, estas personas ya tienen esa tara mental y en nuestra sociedad ahora mismo, además del consumo de drogas, está muy presente porque ya no hay fe, convicciones y raíces que inculcan las familias de bien. Y lo que más incide en todo esto es el trastorno de personalidad, que es a lo que hay que atender en las primeras etapas, ya que tras aparecer en la adolescencia va cogiendo cuerpo y genera una frustración. Hay multitud de casos, cada delito tiene un encuadre diferente: el asesino de la baraja, o el caso que cuento en mi libro, un joven que mató al cliente que atendía su madre en el club, el joven en ese caso estaba castigando a la madre, aunque mató al cliente, a mi modo de ver estos temas son fascinantes.
—Y afirma que reconoce a las personas que sufren este tipo de trastornos con sólo observar su modo de caminar.
—Si, en los casos que está muy acentuado. Por lo general el que está a tratamiento psiquiátrico o de permiso o medicado siempre va con la cabeza hacia abajo y los brazos rectos colgando, es una postura muy habitual. Y aparte está la mirada y varios indicadores más, incluso la forma de hablar pero es una percepción personal, como un flash que me entra.
—Trabaja usted en la seguridad privada ¿cuáles son los temas que más les consultan?
—La seguridad privada afecta a muchos ámbitos, desde custodia de edificios a bienes, personas etc. También por ejemplo centros psiquiátricos, como me asignaron a mi y te encuentras con pacientes con los que entablas una conversación y en este libro me he introducido en su mente, que para mi ha sido lo más difícil, separar cordura de ese sentimiento que experimentan, para saber qué sienten. ¿Quién no ha pensado alguna vez “si lo cojo lo mato”? Pero son pensamientos que nunca se realizan y ahí está la diferencia, nos separa de ellos la cordura.
—¿Cree que se incrementarán los índices de criminalidad?
—Totalmente y además hay quien comete delitos sólo para poder salir en un periódico: estamos hablando de un crimen de rebajas, de un saldo. Independientemente de la psicopatía que tengan alardean de “es que soy el que más gente ha matado de España”, “soy un personaje”. Y a esas personas lo que hay que hacer es no darles cobertura.
—¿Qué opina de un caso como el de Miguel Carcaño, acusado de la muerte de Marta del Castillo?
—Está claro también: supuestamente sufrió un rechazo de ella y se dijo eso de “o para mi o para nadie” y “no me vas a dejar en evidencia”. Y volvemos a lo de siempre, es una necesidad de poder, del ego, del yo. Él se puede decantar por una opción o por otra y decide matarla, además en este caso con ensañamiento, de modo que siempre hay una causa-efecto. Y, desde luego, no sólo creo que los casos de crímenes irán en aumento sino que llegará un momento en que realmente no sepamos a quien tenemos al lado, porque esta es gente que después hace una vida normal y viven con ello, una sangre fría tremenda. La Policía debe asegurarse de esa psicopatía porque la criminalidad es consciente del acto y la demencia no, a veces se aplica la atenuante de una demencia para salvar una criminalidad.
«Lo de Michelle Obama fue exagerado».15/8/2010 laverdad.es
José Esteban Ortiz Jefe de Seguridad de la Comunidad Autónoma de Murcia. «A las personalidades no les gustan los grandes despliegues, siempre prefieren la discreción»
José Esteban Ortiz (Villanueva del Río Segura, 1943) pronto cumplirá 25 años al frente de la seguridad de la Comunidad Autónoma. Comenzó en 1986 como responsable de proteger al presidente Carlos Collado, y ya con Ramón Luis Valcárcel se hizo cargo de la seguridad de toda la Administración regional. Pero su experiencia es mucho más rica. Como antiguo subcomisario de Policía, trabajó en el servicio de seguridad de La Moncloa con los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González, y, además de licenciado en Derecho, diplomado en Criminología y tener el título de detective privado, ha realizado cursos sobre seguridad en Estados Unidos e Israel, dos de las potencias mundiales en la materia.
Es una enciclopedia viviente sobre su especialidad. En esta entrevista habla de cómo las nuevas tecnologías han revolucionado su profesión; de la reciente visita de Michelle Obama y su aparatoso servicio de seguridad, y de su trabajo con los presidentes, de los que se atreve a relatar alguna jugosa anécdota.
- ¿Cuánto ha cambiado la seguridad desde que usted llegó a la Comunidad?
- Un disparate. Antes prácticamente la seguridad era en San Esteban y con el presidente, y luego había algún conserje que se dedicaba a abrir y cerrar puertas. El primer sistema informático de seguridad lo instaló una empresa de Madrid en San Esteban, pero ni siquiera entonces la informática te permitía lo que ahora. Precisamente, gracias a eso no ardió el palacio de San Esteban un día.
- ¿Qué ocurrió?
- Fue después de una reunión. Entonces se permitía fumar y por una colilla mal apagada ardió una papelera, pero había sistema de detección de fuego y vigilantes. Se avisó a los bomberos y se apagó, pero la habitación ardió entera. Los bomberos se asustaron y nos dijeron que, gracias a que los habíamos avisado a tiempo, no ardió todo el palacio de San Esteban entero. Uno de los vigilantes incluso se intoxicó.
- ¿Cuándo ocurrió eso?
- En la época de Carlos Collado. Estaba de consejero de Industria Paco Artés y director de Turismo Luis Arróniz.
- Ahora, sin embargo, están todos los edificios y dependencias de la Comunidad Autónoma monitorizados y no hay nada que pase desapercibido.
- No sólo los edificios administrativos. Los archivos que hay en el polígono de San Ginés, los centros regionales de restauración, los museos. Murcia organizó las terceras jornadas de directores de seguridad de museos, y vinieron los directores de El Prado, del Thyssen, del Guggenheim... todos salieron maravillados del sistema de seguridad que tenemos aquí.
- ¿Cuántas personas necesitaría para cubrir todos los bienes de la Comunidad si no los tuviera vigilados por cámaras de televisión?
- Ni te cuento. Ahora, nosotros cubrimos con personal propio San Esteban, Hacienda, Sanidad, Agricultura y el edificio de la antigua Hefame. Y en turnos de mañana y tarde de lunes a viernes, Turismo, Política Social y poco más, porque los fines de semana todos se vigilan desde la sala central de control.
- ¿Merece la pena una inversión en seguridad tan grande? ¿Han logrado evitar alguna tragedia gracias al sistema tan sofisticado con el que cuentan en la Comunidad?
- Bastantes. Nuestro sistema es preventivo, y se dirige a proteger los bienes y edificios. Se han evitado muchos fuegos, y también riesgos para los funcionarios. Aquí es muy difícil que venga alguien a armar la traca. En todos los edificios tenemos arcos de detección de metales y escaner de rayos X para paquetería, y durante el año hay un trasiego de gente importante. Hemos detectado a gente con navajas, y se le retira hasta que abandonan el edificio.
- ¿Cuál ha sido la amenaza mayor a la que se ha enfrentado en los casi 25 años que lleva trabajando en la Comunidad?
- El riesgo mayor fue durante la huelga de Bazán, a principios de los años noventa, cuando los trabajadores se concentraron ante San Esteban y pegaron fuego al palacio; tiraban unos petardazos enormes a los funcionarios. Concha Sáenz era la delegada del Gobierno. Se cargaron todos los cristales, ardió la puerta, las alarmas de fuego saltaron. Allí lo pase mal, sobre todo a la hora de sacar al presidente del palacio sin que se enteraran los huelguistas.
- ¿Qué opina de toda la parafernalia de seguridad que rodeó el viaje de Michelle Obama a España de hace unos días?
- Fue exagerado. Parece que somos un país que no avanzamos. Me recordó la película de Berlanga 'Bienvenido Mister Marshall'. Los americanos trabajan así. Yo he estado con primeras damas. En concreto, con la mujer de Adolfo Suárez, Amparo Illana, estuvimos en París diez días. Su residencia estaba en la embajada de España y no fuimos ni al palacio del presidente de la República ni al del presidente del Gobierno. Nosotros éramos dos, yo que era el responsable de la familia del presiente y un inspector que me acompañaba, y la seguridad francesa puso a disposición de doña Amparo un inspector. Cuando necesitaba a uno o dos policías más, porque íbamos a la Ópera o a un restaurante, por ejemplo, los llamaba y se quedaban a la entrada. Nada más. Lo demás son exageraciones. Además, a la personalidad no le gusta el aparato, siempre prefiere la discreción.
- De los tres presidentes de España con los que trabajó, ¿cuál le dio más trabajo?
- Aunque no se lo crea, fue Calvo Sotelo, porque no paraba, era imprevisible. Pero normalmente todos han respetado las instrucciones de seguridad que se les daba. Recuerdo que una vez Felipe González me dio un susto... Un día cogió la moto y se fue, sin avisar a nadie y sin equipo de protección. Le di instrucciones a la Guardia Civil, que controla el acceso al palacio, de que si el presiente no llevaba su escolta, no lo dejaran salir. Al domingo siguiente volvió a coger la moto, se puso el casco e intentó salir, pero le dijeron que sin escolta no podía. Dio medio vuelta y no salió.
- ¿Ramón Luis Valcárcel sigue las indicaciones de seguridad sin problemas?
- Ramón Luis Valcárcel entiende la seguridad como yo: cuando menos se anuncie de los movimientos mejor. El dispone de la seguridad de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que tiene adscritos cuando sale de San Esteban.
ENTREVISTA A ESTEBAN GÁNDARA, COMISARIO JEFE DE LA UNIDAD CENTRAL DE SEGURIDAD PRIVADA DEL CNP. 17/6/2010. civittas.com
“Mi prioridad es dar un impulso decidido a la Seguridad Privada en España”
Ha llegado a la UCSP precedido de fama de “duro” y, la verdad, a mí no me lo parece. Lo que sí me da la impresión, sobre todo después de conversar con él en su despacho, durante casi dos horas, es que es un profesional de ideas claras, muy riguroso, poco amigo de frivolidades, pero siempre dispuesto a escuchar.
Se ha propuesto dar un impulso importante a la Unidad Central de Seguridad Privada y se ha marcado unos objetivos muy concretos basados en un plan estratégico que ya ha empezado a desarrollar, interna y externamente. De ello y mucho más Esteban Gándara Trueba nos ha hablado en esta entrevista, que iniciamos preguntándole ¿Cuál va a ser su prioridad en esta nueva etapa en la Unidad?
En esta etapa que me ha tocado dirigir voy a tratar de ofrecer una nueva mirada de la Seguridad Privada en España. Esa nueva mirada parte del Cuerpo Nacional de Policía y la vamos a tratar de llevar a cabo a través de la elaboración –que ya está hecha- de un proyecto estratégico que conjuga la realidad con la ficción y que abarca una amplia gama de actuaciones, tanto desde el punto de vista interno policial como de la mejora de la propia prestación del servicio de la seguridad privada. Por tanto, mi prioridad es dar un impulso decidido a la seguridad privada en España, tanto desde el sector como desde la Administración, y para ello, el proyecto estratégico constituye la piedra angular de este reto del que hemos hablado.
- A pesar del poco tiempo transcurrido al frente de la Unidad Central de Seguridad Privada, ¿tiene ya opinión formada sobre este colectivo del sector privado?
Sí, tengo una incipiente opinión que, aunque en principio es incompleta, puedo afirmar que es muy positiva. Creo que el sector es una realidad muy importante desde tres puntos de vista: primero, es un sector económico importantísimo, que para la marcha del país hay que a tener en consideración. En segundo lugar, por el volumen de personal y de recursos que moviliza y redundan en beneficio de la seguridad en general. Y, además, porque en muchos casos prestan esos servicios en sectores muy importantes y estratégicos para la buena marcha del país. Por tanto, esa realidad para mí es muy positiva. Y creo, además, que tiene potencialidad para poder reportar mayores beneficios, tanto desde el punto de vista económico como de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Resumiendo: opinión positiva, es un sector estructurado, organizado; es un sector importante para la economía y para la seguridad. Quiero aclarar que no sólo debe ser contemplado por la función que realiza, la seguridad, sino que eso además tiene una repercusión directa en la calidad economía del país por los puestos directos e indirectos de trabajo que genera.
- ¿También tiene claro ya, cuáles son, a su juicio, los principales problemas de este sector?
Algunos creo vislumbrarlos… Creo que el sector necesita un nuevo impulso, y seguramente tenga que venir mediante la adecuación de la normativa a la realidad de la seguridad. Es decir, a colmar las necesidades de seguridad actualmente existentes.
Ese creo que es un problema de cierto constreñimiento del sector en el desarrollo de sus actividades. De ahí se derivan a su vez una serie de problemas e inconvenientes que tienen que ver con que no todo el sector es igual, ni por el tipo de actividad que desempeña ni por el tamaño de las empresas. Hay un número muy elevado de empresas y eso puede facilitar una competencia sana y leal. También tiene unos problemas que tienen efectos internos: uno es que el sector, de cara a esa competencia leal y reglada, tiene que ser muy consciente de huir de tentaciones de intrusismo.
También que la renovación tecnológica es algo muy necesario, y que puesto que las fronteras se han abierto y aunque España sea un modelo para otras naciones, las empresas de seguridad ya no van a estar solas, por lo que eso es algo que se debe tener en cuenta al replantear estrategias empresariales.
- Hablando de estrategias, ¿cuál va a ser o cuál está siendo ya su estrategia de trabajo al frente de la UCSP?
Todo proyecto estratégico parte de un análisis previo y la correspondiente valoración, y ver el posicionamiento del sector y la política de seguridad del Gobierno. En este sentido, una de sus líneas preferentes de actuación es el ámbito de la colaboración, y esto hay que tenerlo muy en cuenta dada mi condición de máximo responsable de esta Unidad. A su vez, también hay un marco referencial, pero lo importante es la visión que desde la Unidad Central y desde el Cuerpo Nacional de Policía queremos tener de cara al sector de Seguridad Privada. Quiero decir aquí tres cuestiones referentes a esa visión: lo que tenemos claro es que en este ámbito, además de lo que nos corresponde, queremos liderar y dirigir la Seguridad Privada en España. Además de que nos corresponde, lo queremos ejercer.
- Comisario, ¿eso no va un poco en contra de lo que se ha venido poniendo sobre la mesa, en el sentido de que el sector está muy intervenido y que la política que se ha venido haciendo ha sido muy intervencionista?
Yo creo que se puede liderar y dirigir, y como instrumentos el ejercicio de las actividades de control e inspección no son contradictorios sino que son una ayuda. Lo importante es que el control e inspección no sean una finalidad en sí misma, sino que sean las herramientas para, precisamente, dada la realidad que constituye el sector, aprovechar toda su potencialidad. Esto creo que es el cambio filosófico que le tenemos dar a esta materia. Por tanto, queremos ser un referente a nivel nacional, en cuanto a Cuerpo de Seguridad. Que el CNP lo sea en la actividad de seguridad privada y también a nivel internacional porque, como decíamos, la frontera de la Unión Europea está abierta. Y además, queremos contribuir, en la manera en que podamos, a que este modelo de seguridad privada que tenemos en España pueda mejorar y servir de ejemplo y ahondar en el modelo de futuro para los próximos 30 años.
En este sentido nos hemos fijado tres objetivos importantes dentro de esta planificación estratégica:
1º.- Contribuir a mejorar la calidad de los servicios en materia de Seguridad Privada, tanto de los que presta el sector a sus clientes como de los que nosotros prestamos al sector.
2º.- Cumplir lo primero y aumentar, con los servicios de la seguridad privada, la prevención y que se garantice mejor la seguridad ciudadana, que creo que ahí está la razón de ser de la existencia de la seguridad privada.
3º.- Contribuir a reducir las prácticas irregulares o fraudulentas que se puedan estar dando en el sector.
El cumplimiento de esos tres objetivos y con esa visión integradora que le daba anteriormente, queremos hacerlo a través de cuatro ejes estratégicos que parten por una mejora de la gestión interna, de nuestros propios servicios que damos al sector de la seguridad privada; queremos aumentar la colaboración con el sector, no verlo como proveedor de información ni obligado a colaborar, sino facilitarle información e integrarle en la seguridad pública general y potenciar la operatividad. Es decir, no queremos que nuestra labor sea de pura gestión. Además queremos impulsar reformas para que la normativa se adecue a la realidad de las necesidades de seguridad realmente existentes. Y eso lo queremos hacer con el resto de actores que hay en materia de Administración y de Cuerpos de Seguridad del Estado. Para ello, hemos establecido además como línea de trabajo criterios de actuación como el principio de objetividad, (porque los hechos son lo importante y los que tienen que dirigir nuestra actuación) y el principio de interés general, entendido como que lo prioritario es el impacto que nuestra actuación tenga para la mejora de la seguridad. A partir de aquí hay otros dos principios complementarios, que son el de la razonabilidad (aplicar el sentido común en beneficio de la seguridad, que es el objetivo a perseguir por todos) y el de las reglas del mercado (toda nuestra actuación no puede ir en detrimento de éste, sino todo lo contrario).
-Estamos padeciendo un creciente flujo de delincuentes, bandas organizadas, etc., por tanto la pregunta es obligada. ¿Cree usted que actualmente el sector, en sus distintos niveles, está suficientemente preparado para hacer frente a estos nuevos desafíos delincuenciales?
En general el sector tiene una aceptable pero mejorable formación de base. El modelo español, comparado con otros en cuanto al acceso a la profesión, apuesta por la formación, y la normativa eso lo tuvo muy en cuenta porque si los recursos humanos no están muy preparados, el trabajo no va a salir. Por tanto, de forma general, ésta es aceptable pero yo creo que es necesario mejorar. En cuanto al grueso de personal que constituye el sector de la vigilancia, creo que tienen que diversificar esa formación, de manera que tiendan a una especialización. No es lo mismo estar en un entorno de vigilancia y protección en un centro comercial que en un entorno estratégico o una infraestructura crítica para la seguridad del país. Creo que por ahí debemos de encaminarnos, con independencia de que también deben tener una mayor formación en habilidades para relaciones sociales, sin olvidar la formación desde el punto de vista técnico jurídico.
- También habría que traer a colación que las calidades de los centros privados de formación no son homogéneas. ¿Cómo se puede mantener esta docencia en el criterio que se le exige?
En materia de centros de formación como actividad de seguridad privada, la competencia en este caso se circunscribe a la autorización inicial, y a partir de ahí a la inspección en cuanto al cumplimiento de esos requisitos que derivaron en la autorización. No así en cuanto a sus niveles de formación. Esa materia tiene una especie de reválida vía examen policial. Los candidatos deben tener muy en cuenta que de nada sirve que “compren” esas horas de formación en un centro de formación privada, si cuando se enfrentan al examen de acceso que hace el CNP no son suficientes y no lo pasan. Creo que desde el punto de vista del mercado hay que trabajar mucho en esa materia. En cuanto a que los centros que den una pésima calidad no tengan demanda ni clientes, y eso se podrá alumbrar viendo el porcentaje de alumnos aprobados de los que se presentan a la prueba de examen policial.
Pero además de esto, que no es algo que competa a la autoridad administrativa policial, sí debemos hacer una reflexión en cuanto a mandos intermedios y sobre todo a jefes y directores en cuanto al proceso de acceso a la profesión. En el sentido de que el director de seguridad es el nivel máximo y ocupa el puesto máximo por las competencias que tiene asignadas en materia de seguridad privada hoy en día, creo que los requisitos de acceso y la formación deberían elevarse. Tenemos muy buenos directores de seguridad, auténticos profesionales en la materia, pero por el propio reconocimiento de ellos y para que puedan asumir nuevas responsabilidades vía ampliación de sus funciones, eso debe ir aparejado con una formación de mayor calidad en cuanto a requisitos de acceso.
- Si le parece, hablamos del tema de las sesiones competenciales, basado en el convenio que firmó el Ministerio del Interior con una Comunidad Autónoma…
La situación actual en cuanto a competencias en Cataluña y País Vasco es mejorable vía coordinación y compartir tareas y coordinar actuaciones. Hay dos situaciones distintas y en ambas estamos intentando avanzar, pero creo que en ninguno de los casos es conveniente ni admisible la exclusión de ningún Cuerpo ni la superposición. Creo que la vía correcta es la coordinación de actuaciones y el compartir información. Pero por encima de todo eso, creo estamos trabajando para avanzar ambas partes para que no haya exclusión ni superposición, sino compartir informaciones. Pero por encima de eso, ante todo hay que preservar la unidad de mercado y la unidad de legislación. Estas dos cuestiones son absolutamente necesarias para que las empresas no tengan una posición débil frente a la competencia exterior y para que no existan criterios y normas de legislación distintas. Por eso, creo que lo que contemplan algunos estatutos es la ejecución de determinadas competencias con arreglo a la legislación básica del Estatuto. Y esa ejecución se realizará por las comunidades que tienen Cuerpo de Policía propio (Cataluña y País Vasco) y ha de hacerse de manera coordinada y compartida y sin excluir a ningún Cuerpo en el ámbito de la seguridad privada y sin superponer unos sobre otros. Creo que ahí está la clave.
-¿Cree posible, a medio plazo, la ampliación de competencias para el sector de la seguridad privada?
Yo creo que hay que tener en cuenta que la normativa se adecue a las realidades y necesidades actualmente existentes. Creo que, efectivamente, desde el punto de vista de la prestación de servicios por parte de las empresas de seguridad, a través de fórmulas que podríamos denominar como pasillos de seguridad, actividades que están fronterizas entre la seguridad pública y privada, podrían ser contempladas como nuevas a desarrollar por las empresas de seguridad privada: en medios de transporte, centros penitenciarios, de internamiento de menores o en otros ámbitos, siempre bajo la supervisión de los Cuerpos de Seguridad competentes en cada ámbito si fuese necesario. Pero sí creo que se puede contemplar un abanico que amplíe las posibilidades de actuación que tiene la seguridad privada, de manera que quede mejor contemplado lo que de alguna manera sucede en la realidad y que anda fronterizo entre lo regular e irregular, ya que la normativa tiene que contemplar esto para que nada quede fuera de la legalidad y para que se preste con mayor seguridad jurídica y mayor calidad. Por tanto, no me parecería extraño que en esa normativa, si antes no estaban en algunos ámbitos ahora sí vayan a estar, y que ésta sea una fórmula que nos permita responder a las necesidades de seguridad con más calidad y mayor seguridad jurídica.
- A las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado les está costando mucho atender las alarmas -que en un altísimo porcentaje son falsas- y a las CRA las numerosas multas, algunas de enorme cuantía debido a la diversidad de criterios, según que provincias o Comunidades Autónomas. Eso ha dado lugar a que en los anteriores años se hayan organizado distintos foros para tratar exclusivamente este tema. Todas las partes han llegado finalmente a la conclusión de que es un tema que hay que arreglar, pero hasta la fecha no se arregla ¿Qué opina al respecto?
La visión de la Unidad Central en materia de falsas alarmas es que un sistema de alarma es algo tecnológico, más o menos avanzado, que se contrata a una empresa de seguridad para sentirse más seguro y para que funcione cuando se produzca un riesgo. La empresa debe vender un producto que responda a las necesidades de ese cliente y además debe darle el soporte técnico y humano y la posible respuesta, que es para lo que está el sistema de alarma. Y además convendría que a su cliente le instruyese adecuadamente en cuanto al funcionamiento de ese sistema para que no se generen problemas, y estableciese con él un contrato por mal funcionamiento. Esto sería un esquema general pero lo que sucede es que ante la activación de una alarma, lo que establece la lógica es comprobar si se ha producido por un mal uso del sistema o por una alerta que está ocurriendo. Si es el segundo caso, no hay ningún problema, pero en el primero, cuando el sistema salta como consecuencia de un mal funcionamiento o mal uso (a lo que se le añade que quien tiene el control de esa alarma no verifica el evento) da lugar a una intervención pública innecesaria.
Lo que hay que hacer es mejorar los sistemas vía tecnología para que pasemos de un 95% de falsas alarmas y 5% de verdaderas, a lo contrario. Y además, lo que creo que pueden hacer es acordar con sus clientes y entre ellas la “lex artis”, es decir, la norma de funcionamiento en cuanto a protocolo de comprobación o verificación. Lo tiene que hacer el sector, y no la Administración en forma de norma de obligado cumplimiento, porque es una responsabilidad suya que tiene que asumir: la elaboración de un posible protocolo en el que podemos colaborar.
Luego, como visión general, el sector tiene que renovar la calidad del servicio que presta y que sea aquel que sea el que le han comprado sus clientes, y no creo que la sanción sea como consecuencia de la mala inversión o innecesario uso de recursos públicos de seguridad en una materia de comprobación de una falsa alarma. Eso es un argumento que hay que poner en juego porque cuando una dotación policial va a hacer una comprobación, la Administración está asumiendo una responsabilidad grande, no sólo en cuanto a que malgasta recursos, sino en cuanto a que asume una responsabilidad en el desplazamiento y en la misma comprobación. Pero es que además si el 95% de las alarmas comprobadas son falsas es que lo que se está instalando no corresponde a lo que se ha comprobado. O dicho de otra manera, lo que no puede ocurrir es que vía servicio privado lo que se esté vendiendo realmente es un servicio público. Creo que eso no es correcto.
-Se han dado casos de que en algunas CRA, ante el miedo a una sanción, no se ha comunicado una alarma, por acumulación de multas, y así se están produciendo omisiones…
Yo creo que si se tienen claros los conceptos no habrá malestar. Si se comunica o no la existencia de una alarma, precisamente, para salir de esa duda, está el procedimiento de verificación o comprobación, con medios técnicos y humanos oportunos, que conviene que el sector piense en él. En cuanto a la unificación de criterios de sanciones es un problema interno que estamos tratando y que corresponde a la Unidad el tratar de conseguirlo, y en eso estamos trabajando para tratar de conseguirlo. Hay casos fortuitos, malos usos, mal funcionamiento de la alarma y cada caso puede dar o no, la posibilidad de que se produzca sanción. Le doy un dato real: una misma alarma en un mismo local, en un periodo de un mes y medio y en horas de noche/madrugada, ha producido 17 alarmas falsas, que han dado lugar a 17 comprobaciones por el Cuerpo de Seguridad. ¿Aquí de qué estamos hablando? ¿De un mal uso por parte del cliente? ¿La CRA ha comprobado o ha derivado directamente al Cuerpo Policial? Desde luego, eso no parece tolerable y ese y otros parecidos son ejemplos reales. El que actualmente el 95% de las alarmas sean falsas, nos tiene que hacer reflexionar a todos. Desde luego, lo que no hay en esta Unidad ni en el CNP es un afán recaudatorio; el volumen de infracciones impuestas no alcanza ni el 0,25% del volumen de facturación del sector, por tanto no creo que estemos hablando de una cuestión recaudatoria, sino que lo que se vende deba servir para lo que se venda y que los servicios de seguridad pública no sean utilizados de forma indebida.
Yo estoy seguro, y así me lo han hecho saber empresarios de este sector, que están haciendo un esfuerzo real, en cuanto a la renovación tecnológica y a conseguir una especie de estándar de procedimiento de actuación, que creo que en este momento convendría que se pusiesen a elaborar, y además que tengan dos seguridades: no actuamos con afán recaudador (los datos lo demuestran) y además, a la hora de considerar o no infracción una falsa alarma existen criterios de prudencia y de revaloración real de los hechos, y si estos finalmente se consideran infracción se aplica un criterio de proporcionalidad, tanto por el volumen de alarmas instaladas como por el de falsas alarmas comunicadas.
-Además de la renovación tecnológica, a todas luces necesaria, ¿cómo se contempla el tema de los acudas privados?
Creo que en este momento los acudas privados están asociados fundamentalmente a las Centrales Receptoras de Alarma, y que es una situación también mejorable porque deberían estar asociados a las empresas de vigilancia. Es algo que hay que perfeccionar y que se contemple en la normativa de manera clara y precisa para que estos servicios de acuda puedan realizar la actividad para la que el cliente contrata y para que la empresa vende el servicio. Nosotros no lo contemplamos con “malos ojos” siempre que su actuación quede definida y siempre que sea un elemento que contribuya a la mejora de la comunicación de falsas alarmas a las FF.CC. de Seguridad. Ahí tenemos un reto desde el punto de vista de adecuación normativa y procedimental y lo contemplamos para futuras adecuaciones en esas materias.
- Yo soy de la opinión de que la reforma legislativa no encuentra salida, que está en dique seco. Por eso se habla de poner “parches normativos” a cuestiones puntuales para salir un poco de la actual situación, que nadie en el sector quiere que se prolongue. ¿Cómo está este asunto?
Desde la Unidad Central de Seguridad Privada, desde el CNP queremos claramente contribuir a adecuar la normativa de seguridad privada a las necesidades reales de seguridad actualmente existentes. Este esfuerzo se puede realizar vía reforma de la actual legislación, más o menos amplia, lo que obedece a criterio político, así como acometer, no una reforma, sino la elaboración de una nueva normativa de forma completa. Ambos escenarios son completamente posibles y corresponderán al que impulse el criterio político o también decidirse por considerar que con la normativa actual el sector puede perfectamente prestar el servicio. Nosotros desde el CNP si consideramos que sí hay que introducir algunas modificaciones en determinados aspectos para que queden mejor reflejados en la normativa esas necesidades de seguridad que nosotros actualmente detectamos. Algunos ámbitos son, por ejemplo, el de personal; cuestiones que tienen que ver con requisitos de acceso y con posibles funciones.
También creemos que en materia de actividades empresariales también haya que proceder a una mejor delimitación entre lo que son el ámbito público y el privado e introducir algunas técnicas que permitan la agilidad en la prestación de servicios de seguridad y permitan convivir ambas seguridades. Creo que también hay mucho que avanzar en medidas de seguridad en materia de sistemas para que se contemple la renovación tecnológica y se plasme en la legislación y se vaya por la vía de la homologación. Como consecuencia de eso, hay que proceder a hacer una revisión del cuadro infractor y sancionador en materia de seguridad privada porque a veces es acabado y hay algunas realidades nuevas que debieran ser contempladas. Por último, creo que habría que revisar algunos aspectos de la intervención previa de la Administración que no aportan mucho, probablemente, a la mejora de la seguridad privada e introducir algunas cuestiones no contempladas en la normativa, como son las que tienen que ver con la coordinación de los distintos actores; como algún capítulo específico sobre colaboración entre seguridad pública y privada, de manera que la integración funcional e intercambio de información entre ambas produzca mayor colaboración. En eso vamos a trabajar, y en breve las autoridades del Ministerio del Interior haremos algún documento que contemple las líneas maestras de estas preocupaciones que desde el punto de vista normativo y policial tenemos.
-¿Desea añadir algún comentario más?
Quisiera hacer referencia a algunos planes de trabajo para que, a través de su revista, el sector de la seguridad privada pueda ver qué cuestiones de orden práctico pretendemos llevar a cabo. Estamos ya desarrollando un plan de calidad que va a elaborar una serie de actuaciones, que espero que el sector acoja bien y que creemos que son muy necesarias. Alguna es, por ejemplo, la elaboración de una carta de servicio de cumplimiento inmediato y voluntario, de manera que tengamos un claro compromiso con las empresas de seguridad privada a las que les prestamos servicio. También queremos elaborar un manual unificado de procedimientos de actuación que nos solucione algunos de los problemas en cuanto a la disparidad de criterios que tenemos actualmente. Y estamos ya trabajando en lo que va a ser una nueva base de datos que permita unas enormes posibilidades al sector de la seguridad privada, no sólo en materia de gestión sino en materia de operatividad, y que funcionará en menos de un año. También hemos puesto en marcha un plan documental para renovación y habilitación de personal de seguridad.
Hemos puesto en marcha unas medidas de choque porque teníamos un cierto atraso en esta materia y está dando unos excelentes resultados, hasta el punto de que en estos momentos estamos haciendo en una semana lo que hacíamos en un mes. Por tanto, hemos reducido el tiempo de producción y hemos pasado de una unidad de 12 al mes, a una de 54 y eso creemos que va a dar muy buenos resultados, además de haber establecido el sistema de cita previa para la renovación y habilitación primera. También vamos a establecer un calendario ya fijo para las pruebas de directores y otras actuaciones en cuanto al aprovechamiento de los procedimientos telemáticos, así como llevar a cabo un plan de coordinación con el sector que contemple la colaboración con las policías, otros cuerpos policiales intervinientes en el ámbito de la seguridad privada. Es importante hacer un plan claro de colaboración con el sector y tenemos algunas novedades que estamos elaborando para que en breve puedan funcionar. Otras tendrán que esperar a que, precisamente, la nueva base de datos entre en funcionamiento y se dé un salto cualitativo en materia de colaboración.
Evidentemente todo esto queremos hacerlo dando una prioridad muy clara a determinados ámbitos estratégicos de la seguridad privada. También queremos llevar a cabo el nuevo plan de inspección en materia de seguridad privada, de forma que contemple cinco objetivos escalonados: propiciar la colaboración; que la inspección contribuya al aumento de la calidad; que esa inspección trate de detectar deficiencias para que se solucionen; desterrar malas prácticas como el intrusismo; acabar sancionando los incumplimientos.
Tenemos además que establecer un plan de comunicación porque creemos que los criterios que tenemos y la información de la que disponemos es muy conveniente que sea disponible por los distintos intervinientes que constituyen el sector (plan de comunicación). Y por último, queremos llevar todo este plan de reformas a través de un procedimiento dentro de lo que sería una estrategia partiendo de los resultados que dio la Comisión Mixta del año 2005. Ver los nuevos proyectos legislativos en los que podríamos embarcarnos y trabajar en esos nuevos ámbitos en los que creemos que hay que adecuar la normativa a la realidad y necesidades de seguridad actuales. Para ello, estamos en un pleno proceso de reorganización, al que podríamos denominar plan de organización de la Unidad y del ámbito de la Seguridad Privada en el CNP, y todo ello teniendo en cuenta que somos conscientes que en cada momento hay que sentarse para evaluar exactamente qué estamos haciendo, establecer sistemas de control de forma clara, y sacarle mayores beneficios a esa memoria que hay que enviar a Cortes Generales, para, a partir de ahí, establecer unos nuevos proyectos de mejora.
En definitiva, queremos renovarnos; mantener y renovar todo nuestro sistema de gestión, pero queremos que la seguridad privada que da el CNP al sector de la seguridad privada se contemple como una actividad netamente operativa, de colaboración en beneficio de la prevención, y como mayor garantía de la seguridad ciudadana. Y contemplando también intercambio de información para mejorar las tareas de investigación.
Creo que éste es el resumen de nuestro plan estratégico que con muchas ganas e ilusión pero siendo consciente del escenario en el que estamos, vamos a llevar a cabo y en el que espero que su revista, que es espejo y eco del sector, contribuya a ayudarnos y esta entrevista sea el primero de otros muchos pasos.
Toda una vida sin libertad.28/2/2010. elcorreo.com
Cuatro políticos vascos relatan sus más de diez años con escolta.
«Ahora debo aprender a vivir en libertad». La alcaldesa de Lasarte, Ana Urchueguía, resumía con esta frase su decisión de abandonar el cargo para ser nombrada delegada de la SPRI en Chile. El motivo: llevar más de dos décadas con escolta por la amenaza de ETA. Demasiado tiempo. Como ella, 42.000 personas viven bajo el acoso terrorista en Euskadi. Cuatro cargos públicos con guardaespaldas desde hace más de diez años relatan su experiencia a EL CORREO.
Rafaela Romero Presidenta Juntas de Guipúzcoa.
«Temo haberle robado la infancia a mi hija»
«Han matado a ama y no me lo queréis decir. ¡Quiero con ama! ¡Quiero hablar con ella!». María clama entre sollozos por su madre, la ahora máxima responsable de las Juntas de Guipúzcoa, Rafaela Romero. La televisión está encendida. Es marzo de 2008. Funeral de Isaías Carrasco. El informativo muestra imágenes del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, portando el féretro junto a compañeros de partido. Pero María, que por entonces tiene 8 años, no ve a un político. Quien lleva al hombro un ataúd es su padre. Escalofrío.
«Han matado a ama y no me lo decís», espeta a su abuela, la que lleva varios días cuidándola porque sus padres están fuera de casa. Él, como amigo y por su cargo en el partido. Ella, porque compartió con Carrasco bancada socialista en el Ayuntamiento de Mondragón. Lejos los dos por seguridad, por temor a un segundo atentado en vísperas de las elecciones municipales. «La han matado», repite la niña. Cuesta serenarla. No cree lo que le dicen. Que su madre está bien. Que el asesinado es otro. «¡Quiero hablar con ella!». El móvil no responde. Pasa el tiempo. Estalla a llorar. Sólo la voz de Rafaela consigue calmarla finalmente.
«Nos costó superar aquello». Romero, que lleva tatuado el nombre de la pequeña en su muñeca izquierda, dice sentir que le ha «robado la infancia» a su hija. La niña vive escoltada desde que nació. Pusieron protección a su madre embarazada de tres meses. Su padre, de 55 años, lleva más de un cuarto de siglo con seguridad personal. «Cuando nació María -recuerda- primero la vio Jesús, que asistió al parto. Luego mi hermana, mi madre... y los escoltas de él».
La presidenta de las Juntas guipuzcoanas pone el caso de su hija como ejemplo de la «violencia de persecución» que sufren en Euskadi los descendientes de 42.000 amenazados. Niños que no han podido hacer una «vida normal» por la seguridad de sus progenitores. A María, por ejemplo, no le gustan los parques. «Se ha vuelto muy casera. No hemos ido nunca dos días seguidos a los mismos columpios. Cambiábamos de sitio. No ha aprendido a hacer amigos en el parque. Sus amigos son del colegio».
Es la peor parte de trabajar en política. Romero (Quintana de la Serena, Badajoz, 1972) acepta la escolta por su «compromiso» con Euskadi, pero se enerva cuando piensa en su pequeña, a la que los escoltas llamaban cariñosamente 'Betty Boop' por su parecido con el personaje de dibujos animados. Rafi, como la conocen sus amigos, asume que no puede pasear desde hace años por la Parte Vieja de San Sebastián ni hacer compras en grandes almacenes porque hay mucha gente. También ha dejado sus clases de baile para evitar la repetición de horarios y cambia habitualmente de carnicero y pescadero porque acudir a los mismos comercios la expone demasiado. Le duele por su hija, hasta el punto de que, asegura, «algún día» deberá replantearse su carrera.
«María se ha hecho mayor muy pronto. Con cinco años ocultaba quiénes eran sus padres. Contaba que éramos abogados. Algunos compañeros le han llegado a decir cosas desagradables sobre nosotros». La niña, que de mayor quiere ser periodista en el extranjero, «aunque con tiempo suficiente para presentar el Telediario», presume de sonrisa los fines de semana que la familia sale de viaje o en las vacaciones. «En verano vamos siempre al mismo sitio, lejos, y ella reconoce que es el lugar del mundo donde más feliz se siente porque hace una vida normal. De hecho, pide tener una madre 'normal'». Una ama que la acompañe a diario a coger el autobús y con la que hablar por la calle sin temor a que un escolta, «que aunque discretos tienen oídos», le escuche hablar de chicos o de esa niña con la que ha reñido. Una madre a quien nadie quiera asesinar.
Leopoldo Barreda Portavoz del PP.
«En mi boda había docenas de escoltas»
Tras quince años obligado a llevar escolta por las amenazas de ETA, el portavoz parlamentario del PP, Leopoldo Barreda, ha asimilado que su «rutina tiene que ser el cambio». En 1995, el asesinato de Gregorio Ordóñez le trastocó la vida. Los terroristas le arrebataron a un compañero, pero también la libertad. Desde el atentado, al igual que todos los populares con un cargo en la Cámara vasca, empezó a llevar protección. El responsable conservador aún recuerda aquellos primeros días. «No sabía qué hacer. ¿Y si voy andando y me pierdo? Entonces no tenía móvil», evoca. «La sensación de riesgo era constante». Al igual que la amenaza. Barreda ha aparecido en documentos de la banda en numerosas ocasiones. «Sabían cuál era mi casa, la de mis padres e incluso a qué hora iba a misa los domingos», recuerda. Ya en los años 80 tenía que mirar debajo de su coche antes de arrancar el motor. «Les decía a mis hijos que iba a comprobar que no hubiera un gatito para no atropellarle». Por eso, tiene muy claro que está «vivo gracias a los escoltas».
Barreda, bilbaíno de 49 años, empezó llevando la protección mínima: una persona. Pero en 1997, con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, pasó a tener dos escoltas y un vehículo de seguridad, que los fines de semana, cuando sale con la familia, se convierten en cuatro vigilantes, pues su mujer es concejal y también lleva protección. Recuerda el día de su boda. Realidad que supera con creces la ficción. A la ceremonia, que tuvo lugar en Algorta en 1998, asistió un nutrido número de cargos públicos, incluido Jaime Mayor Oreja, por entonces ministro del Gobierno de José María Aznar. «Había docenas de escoltas en el exterior de la Iglesia. La gente que iba llegando tenía que preguntar a la Policía por dónde entrar», evoca. El coche de los novios tuvo que ir protegido por otros dos vehículos.
El portavoz parlamentario del PP ha visto «padecer en silencio» a sus padres y ha tenido que explicar a sus hijos que llevan escolta porque «unas personas malas quieren hacer daño a mamá y papá», evitando en todo momento que «lo vean como una amenaza permanente». ETA les ha obligado a prever cada movimiento, a evitar ciertos lugares y, sobre todo, a no repetir demasiado algunos destinos. «No puedes acudir con asiduidad a un bar porque te gusta, ir a recintos multitudinarios, como un parque de atracciones para los niños, o llevar siempre a tus hijos al colegio», enumera.
Las vacaciones se convierten en su vía de escape. «El hecho de no tener que avisar continuamente es una sensación extraña», reconoce. Barreda no ha olvidado, sin embargo, episodios que le tocó vivir en la década pasada. Entonces, los políticos amenazados debían dejar constancia en la subdelegación del Gobierno del lugar en el que iban a veranear. «Recuerdo llegar al hotel y que la persona encargada me dijera que había un señor de la Policía esperándome. El recepcionista te miraba como si fueras un mafioso». Leopoldo reconoce que «ser disciplinado le ha ayudado a acostumbrarse» a una situación anormal a la que la mayoría de sus compañeros «no es ni será nunca capaz de adaptarse». Y es que, como resume, «no puede ser que para ser libres nos tengamos que ir a 600 kilómetros del País Vasco».
Sofía Iturriza Concejal del PP en Salvatierra.
«Hay gente que te ve como un bicho raro»
Sofía Iturriza tiene un sueño: «Poder ir al trabajo en bicicleta». Concejal del PP en Salvatierra y procuradora en Juntas Generales de Álava, tenía sólo 27 años cuando le pusieron escolta. «Había acabado la carrera y empezaba a disfrutar al cien por cien de una vida independiente cuando los terroristas, de repente, te lo quitan todo», describe. ETA había dado por finalizada la tregua. Era diciembre de 1999. Lo primero que hizo Iturriza al enterarse de que tendría que llevar protección fue llamar a sus amigas y reunirlas para contárselo. «Nadie salió corriendo, pero se quedaron sorprendidas porque no sabían cómo iba a influir algo así en la cuadrilla». Ya cuando militaba en Nuevas Generaciones tenía prohibido salir en Carnavales porque «el riesgo era evidente». «Como al resto de vascos, me gustaba disfrazarme, pero...».
Ha pasado una década desde entonces y Sofía no ha podido adaptarse a la escolta. «Cuando vas por la calle tiendes a que no se note, pero hay gente que te mira como si fueras un bicho raro. Además, hay quienes piensan que sólo afecta a tu vida profesional y no a la personal, y que es un precio que hay que pagar porque eres político. Pero no se paran a pensar que no todos estamos igual», sostiene. Iturriza es consciente de que ha «sacrificado» su vida y su libertad por defender unas ideas. No tiene pareja y, según afirma, «en parte es por llevar escoltas». «Para ir al cine, a patinar o a cenar no somos dos, sino cuatro. La intimidad se reduce a estar en casa o a irte fuera de Euskadi. Y no puedes estar siempre así. Es muy duro», explica. Un día que tomaba una copa con las amigas se les acercó un grupo de chicos y empezaron a entablar conversación. Cuando éstos les preguntaron a qué se dedicaban, Sofía contestó que estaba «en paro. Aprendes a mentir porque lo que está en juego es tu vida».
Elegir bien el sitio en el que sentarse en un restaurante, ir al supermercado sin hora fija, cambiar de tiendas o hacer pedidos a domicilio son rutinas del día a día. «Si se te olvida el pan y ya se han ido los escoltas, pues comes sin pan». Iturriza reconoce que, pese a su juventud, optó por dejar algo de lado su vida nocturna los fines de semana y aprendió a decir que no a ciertos planes de su cuadrilla. Hoy es el día que, cuando vuelve en el coche tras un mes de vacaciones «en libertad», se le saltan las lágrimas. Sabe que, en el País Vasco, su casa, su vida es bien diferente.
Estanis Amuchástegui Alcalde de Andoain.
«Necesito escolta hasta para ventilar mi casa»
«Una vez casi queman a mi hija por un 'descuido'. Hice algo tan normal como dejar el balcón abierto». Por allí entraron los cócteles molotov. En casa de Estanis Amuchástegui es difícil ver una ventana abierta. «Cuando mi mujer quiere ventilarla debemos esperar a que los escoltas estén debajo. Y si yo estoy en casa, me dicen en qué habitación he de colocarme». El actual alcalde de Andoain lleva con resignación estar a la cabeza del macabro ránking de personas que han sufrido en más ocasiones la kale borroka. Han atacado su domicilio, quemado su coche, el de su hija, el de un vecino por error...
Quizá por ello asumió sin protestar que en abril de 2000, dos años después de la primera acción en su contra, le pusieran escolta. No era habitual porque él entonces no ocupaba ningún cargo público. Más allá de liderar el PSE de Andoain, la localidad donde reside, era un simple encargado de una línea de montaje en una fábrica de ascensores. Pero los radicales le tenían en su diana. Un mes después de llevar protección, ETA asesinó a su amigo José Luis López de Lacalle. Más tarde caería otro de sus íntimos, Joseba Pagazaurtundua.
Aun recuerda aquellas primeras veces en las que, siendo un obrero, acudía a la fábrica con dos escoltas. No se le olvida el comentario de un compañero. «No sé cómo puedes vivir así -le dijo en euskera-. ¡Si parece que te llevan detenido!». Una década después asegura haberse acostumbrado a la protección. «Somos animales de costumbres».
El jueves cumplirá 58 años y, como la alcaldesa Ana Urchueguía, reconoce que a veces se le ha pasado por la cabeza dejarlo todo y salir de Euskadi. «Es que cuando ves cómo viven los demás ahí fuera...». Un gesto de flaqueza momentánea que supera al pensar en los crímenes de ETA o la represión que sufrió con el franquismo.
Añora ir de sociedades, pasear por la calle mayor de Andoain, tener gestos de cariño con su mujer fuera de casa sin que les observen los escoltas, jugar la partida a diario en el bar de debajo de su domicilio o levantarse un fin de semana cualquiera e ir a comprar el periódico sin necesidad de esperar a que llegue su protección. Quizá por ello asocia libertad a una imagen, la de los tres churros y un café cortado humeante que se toma en el pueblo de la meseta donde pasa sus veranos. «Entro al bar solo, pido el desayuno a Carlos y me lo tomo leyendo un par de diarios. Es una gozada. Como salir luego a pasear con la única compañía de mí mismo. Eso es vivir».
"Si no tuviésemos ex militares a bordo ahora estaríamos todavía en Somalia".18/01/2010. farodevigo.es.
José Manuel Pazos Casal - Contramaestre del "Artza", escapó de un ataque de los piratas.
José Manuel Pazos Casal, "O Chinchin", nació en A Cañota, Marín, hace 44 años. Ahora reside en A Lama. Lleva más de 27 años en el mar. Embarcado ya navegó por mares de Canadá, Malvinas, Sudáfrica, Mauritania, Canarias o el Gran Sol. Ahora es contramaestre del "Artza", un atunero de Bermeo con bandera de Seychelles que faena en el Índico.
CARLOS GARCÍA - A LAMA José Manuel Pazos Casal nació en Marín hace 44 años. Tras 27 años embarcado conoce todos los mares y océanos. “O Chinchín”, así le conocen, regresó hace sólo unos días de vacaciones a su casa de A Lama, a un paisaje completamente diferente a las calurosas costas de Somalia en donde dice que aún estaría ahora si el atunero vasco del que es contramaestre, el “Artza”, no llevase a bordo seguridad privada compuesta por ex militares británicos. El pasado 31 de octubre el nombre de este buque de Bermeo saltó a las portadas de todos los periódicos cuando, en plena crisis del “Alakrana”, los piratas somalíes intentaron abordarlo. Cuando partieron de las Seychelles para esta marea se encontraron con sus compañeros del “Alakrana” de regreso a puerto. Todavía no lo habían secuestrado pero ya habían evitado un ataque. El patrón del “Artza” le dijo a “O Chinchín”: “No sé si el Alakrana vio piratas, pero nosotros seguro que los conocemos” y no se equivocó. Mientras enseña orgulloso la maqueta del “Artza” que construye, relata aquella experiencia.
–Al contrario que el “Alakrana” su barco sí llevaba seguridad privada a bordo.
–Sí, aunque el “Artza” es vasco tiene bandera de Seychelles y podíamos llevar ya entonces seguridad privada. Cuando embarcaron nos dijeron que no nos preocupáramos, que a menos de 1.000 metros del barco no se arrimaba ni Dios. Son ex militares británicos, ex combatientes de Afganistán y Líbano.
–¿Cómo descubren que están siendo atacados?
–Íbamos navegando. Un marinero senegalés miró hacia atrás con los prismáticos y dijo que había un bote blanco de poliéster y todo el mundo se alarmó y llamaron a los ex militares. Ellos estuvieron un buen rato mirando por los prismáticos y luego nos dijeron que, efectivamente, venían a por nosotros. En principio el senegalés dijo dos planeadoras pero eran tres. Activamos el timbre de alarma y toda la tripulación, a excepción del patrón de pesca y el capitán, bajamos a la sala de máquinas y atrancamos las puertas estancas con cadenas. El oficial lleva un UHF para comunicarnos con ellos y allí tenemos agua y comida para resistir ante lo que pueda pasar. Los cuatro militares quedaron fuera con el armamento y con los patrones ya que son necesarios para manejar el barco y escapar de ellos.
–¿Cómo lograron huir?
–Durante el ataque estuve en la sala de máquinas encerrado con los demás, por lo que puedo contar lo que los ingleses me dijeron luego. Durante 45 minutos estuvimos escapando. Los avistaron a 7 millas pero al final nos comieron terreno y tuvimos que plantarles cara porque estaban a menos de mil metros y se nos echaban encima. Los vigilantes le pidieron al patrón que girase el barco porque no había tiro y abrieron fuego. Cuando salí la cubierta estaba llena de casquillos por lo que disparar sí que dispararon. Cuanto los piratas sintieron las balas escaparon.
–Si no llegan a disponer de seguridad privada...
–Si no llegan a estar estos tíos en el barco aún estaríamos ahora en Somalia. Además, había “calma podre”, no había forma de escapar de ellos.
–¿Cree que esto los salvó?
–Con ellos a bordo estamos tranquilos. Lo que sucede es que esto es pan para hoy y hambre para mañana.
–¿Por qué?
–Porque cobran una pasta que hay que pagar todo el año. Además, cuando los piratas descubran que los barcos españoles van armados nos darán una “tregua”, luego esperarán unos meses, se retirarán los militares y volverán los ataques.
–¿Cuál es la solución?
–La presencia militar en los propios barcos. Ahí los franceses van por delante. Antes de que los españoles pudieran meter seguridad privada en los barcos ellos ya contaban con infantería de marina a bordo. Cuatro hombres. En vez de tener a los soldados en Figueirido desfilando ¿por qué no meten cuatro militares en cada barco y se ocupan de un problema que tiene el país? Sólo son 20 barcos con bandera española, eso supondría 80 soldados. Los costes serían menores que mantener a los dos buques de guerra que están en el Índico y que cada dos días piden gasoil al buque de la ONU. Cuando alguien está atacando un barco de pabellón español, está atacando territorio español. ¿Por qué por una piedra como Perejil se movilizaron a los GEOS y por un barco español no se hace nada? Tampoco entiendo que ahora el Gobierno subvencione parte de la seguridad privada en los barcos. Es un gasto público, un impuesto a mayores, es incomprensible pudiendo mandar soldados que se les paga por estar aquí sin hacer nada.
–Mucha gente se pregunta ¿Por qué ir a pescar a una zona tan peligrosa?
–Porque es donde está el atún entre septiembre y noviembre. Son caladeros de mar abierto, con la profundidad suficiente para echar las redes de un atunero, que tienen 260 metros de calado.
–Cuando estaban faenando ¿sabían de más ataques a otros barcos?
–Ocurrió lo del “Alakrana” y también andábamos cerca cuando intentaron abordar el “Avel Vad” o el “Txori Gorri”. Ataques hay continuamente pero a veces los avistas y logras escapar. Cuando estás largando ahí sí que no puedes hacer nada. Las redes miden 3 millas (2.380 metros) y es como si estuvieras fondeado. Cada red vale 660.000 euros y no la puedes cortar, hay empresas que quebraron por perder la red. Nosotros no es la primera vez que sufrimos un ataque. Cuando no teníamos seguridad privada vimos acercarse un palangrero con un montón de planeadoras a bordo.
–¿Cuando tenga que volver irá con miedo?
–Mientras tengamos la seguridad privada no. Ahora no.
–¿Como actúan? Parece ser que no salen de un puerto para realizar un ataque...
–Esta gente se alimenta de dátiles a bordo. Tienen una hierba que meten en la boca para ir mascando. Es como perejil, hacen una bola que meten en la boca, la mastican y le quita el hambre y la sed. A lo mejor echan quince días en el mar. De hecho, cuando un buque de guerra hace un operativo y los va a detener tiran la escalera, las armas, se quedan con dos líneas y les dicen que están pescando pero ¿que hace un pescador a 350 millas en un bote de seis metros?
–¿Y cada vez que faenan en Somalia corren el riesgo de ser atacados?
–Estos tipos salen a 400 millas mar adentro. De hecho, a los habitantes de Seychelles ya los tuvieron amedrentados porque se trata de un archipiélago con más de un centenar de islas pequeñas, algunas del tamaño de Tambo, en el que sólo viven familias de 10 personas. Esta gente puede llegar allí en cualquier momento, apoderarse de la isla y matar a todos. El “Alakrana” fue a 350 millas de la costa, nosotros a 250... ¿a dónde van a llegar? Ya atacaron barcos iraníes en el norte. Esta gente anda por donde le cuadra. Igual son cinco o seis barcos nodriza que, de repente, tiran seis planeadoras por un lado y seis por otro, los dejan quince días en el mar y les dicen “hasta que capturéis un barco no volvéis a tierra”.
–¿Y cómo son los piratas?
–Hombre, yo no vi a ninguno de cerca pero son como la Marina de Pancho Villa: zapatillas, pantalón corto y una metralleta rusa de segunda mano que a veces dispara y otras no. Toda la basura que sobra en Rusia se la venden a estos. Una vez entró en Seychelles un trasatlántico que atacaron y que traía dos granadas incrustadas en el casco que no llegaron a explotar. Lo que tienen son buenos motores para las planeadoras. A medida que van cobrando los rescates que cobran por los secuestros deben invertir el dinero en eso porque con estos motores que les ponen a sus planeadoras saltan en el aire.
–¿Cuando tenga que volver irá con miedo?
–Mientras tengamos la seguridad privada no. Ahora no.
"A veces estamparía la cámara contra la pared".18/12/2009. lavanguardia.es
José Cendón, fotoperiodista ´free lance´, 40 días secuestrado en Somalia
Tengo 35 años. Nací en Caracas, hijo de emigrantes gallegos. A los 2 años ya estaba en Santiago de Compostela. Estudié Periodismo en Madrid. Vivo en Etiopía con la idea de trasladarme a Sudáfrica. No me gustan los políticos, aunque soy de izquierdas. Creo en algunas personas
Cuarenta días secuestrado en Somalia, ¿alguna lección?
Mi trabajo tiene ciertos riesgos y pensaba que si algún día me pasaba algo era cosa mía; pero he aprendido que mi vida pertenece también a mi familia y amigos. Se ha despertado en mí cierto sentimiento de culpa.
Su secuestro armó un buen revuelo.
Fue una sensación extraña ver toda la gente que se movilizó por dos pringados, Colin y yo, que estábamos haciendo un reportaje sobre la piratería somalí para un diario inglés.
¿La vez que más miedo ha pasado?
No, presumía los motivos: dinero y que alguien pagaría. Era una cuestión de paciencia, tiempo y dinero. Pero el momento del secuestro lo recuerdo como si fuera ayer. Ha sido lo más impactante que he vivido.
... En el país más peligroso de África.
Sí, tienes que moverte con guardaespaldas privados. En el último momento el ministro de Puntlandia nos dio el cambiazo y los falsos guardaespaldas nos secuestraron.
¿El ministro les vendió?
Sí, Puntlandia es una región semiautónoma, todo el mundo está embadurnado en la piratería. El Gobierno central sólo controla dos calles de Mogadiscio. Hace poco los franceses enviaron a un par de agentes para que enseñaran a luchar a sus tropas.
... Y los secuestraron.
Fueron las propias milicias del ministro de Interior, se los vendieron a uno de los grupos islámicos contra los que estaban luchando. Ya ve, tú vas a ayudarles y ellos mismos te secuestran y te venden a sus peores enemigos, ese es el resumen de Somalia.
¿Usted lo entiende?
A su manera, los somalíes son hombres de negocios, tú eres su mercancía. Y están muy bien organizados, tienen su propio sistema de transferencia de dinero basado en el honor. Una simple llamada y el dinero se mueve de Mogadiscio a Londres o Dubái.
¿Cómo le trataron?
Me amenazaron de muerte, me dieron un ultimátum de 48 horas e incluso simularon una ejecución, pero nos traían el té por las mañanas y la comida, y cuando me negaba a cargar con mis cosas en los cambios de escondrijos cargaban ellos. En un par de ocasiones me enfadé y les grité y no me tocaron un pelo; eso es un trato bastante bueno, las amenazas son parte del juego.
¿Cuál es el retrato de esos piratas?
Son gente joven, uno no tenía más de 14 años. Intentamos establecer una relación humana con ellos para que sintieran cierta empatía y no nos maltrataran. Incluso les dimos clases de inglés y ellos a nosotros de somalí. Funcionó, porque al cabo de tres o cuatro semanas se acabaron las amenazas.
¿Hubo momentos divertidos?
Sí, Colin, que procesa un fino humor inglés, inventó un campeonato de flexiones, yo no paraba de reírme. La mayor parte del tiempo estábamos jugando al ajedrez o hablando. Tendíamos a desdramatizar, nos hacíamos muchas bromas.
¿Qué quiere contar con su libro?
Que determinadas circunstancias marcan: les guardo mucho rencor, pero entiendo que si hubiera crecido con un kalashnikov al hombro en lugar de con un libro, seguramente estaría haciendo lo mismo.
También dice que la mayoría de las noticias que nos llegan de allí son mentira.
Se escribe desde aquí, utilizan a periodistas locales que por cien dólares te cuentan lo que tú quieras, nadie va a ir a comprobarlo. Todo lo que contó la BBC y The New York Times sobre Eyl, la capital de Puntlandia, cuna de la piratería, es vergonzoso.
¿Lo de las fiestas, casas suntuosas, droga y chicas fruto del botín de la piratería?
Sí, estuvieron meses contando esas historias: todo mentira. Cuando cambiaron el presidente y la BBC y Al Yazira pudieron entrar en Eyl, se encontraron con un pueblo ruinoso de cuatro casuchas y unos cuantos todoterreno.
¿Qué más quiere contar?
Estamos hablando de una sociedad que ha vivido 18 años en guerra, con un gobierno de transición corrupto impuesto por la comunidad internacional, muy práctico para seguir con el expolio de los recursos.
¿Usted por qué hace lo que hace?
Me interesa la política internacional y contar cosas importantes, ¿y qué hay más importante que todas estas tragedias humanas? Me indigna que se preste tan poca atención a África.El conflicto de Congo hace que lo que sucede en Iraq o Afganistán sea casi una broma, es el que ha causado más muertos desde la Segunda Guerra Mundial (cinco millones), y no se habla de ello.
¿Qué ha entendido?
No entiendo nada. A veces pierdo la fe en el ser humano y estamparía la cámara contra la pared, pero pese a la hipocresía de los medios esa gente se merece que alguien cuente sus historias. Si los rebeldes han desplazado a miles de personas, hay que contarlo; si no se documenta es como si no existiera.
¿Se ha perdido el respeto a la vida?
En las sociedades occidentales, las que se supone civilizadas, nos escandalizamos ante cien muertos a machetazos y no ante 10.000 muertos por un bombardeo.
¿Somos tan bárbaros como ellos?
Sí. Además, muchos de los conflictos africanos se ven atizados por las empresas occidentales. Resulta mucho más fácil obtener las riquezas de estos países si siguen en conflicto que si son estables.
La sombra de Porfirio Lobo. 06/12/2009. larioja.com
Empezó como escolta en el País Vasco y va a combatir la piratería en Kenia. Acostumbrado al peligro, el español José Félix Ramajo protege ahora al presidente electo de Honduras.
Un presidente depuesto por un golpe de estado encerrado en una embajada, otro presidente golpista en el poder y, por medio, unas elecciones con un ganador cuya legitimidad divide al mundo. Honduras es un avispero político. En el ojo del huracán mantiene la calma José Félix Ramajo -40 años, divorciado y padre de un hijo de 7-, uno de los españoles más preparados para lidiar con la seguridad en zonas de alto riesgo. Guarda las espaldas al Partido Nacional, ganador de las elecciones del pasado domingo. Metro ochenta, cien kilos, tranquilo aunque no frío, es la sombra de Porfirio Lobo Sosa, el próximo mandatario de Honduras si el país no sucumbe a esa desestabilización «que busca alguien de fuera».
«Todo el proceso electoral ha salido muy bien», relata Ramajo, y su discurso no va de broma. Este instructor de la International Security Academy (ISA) admite intentos de ataques terroristas contra sus protegidos que no puede detallar por confidencialidad, aunque confirma que se han dado tentativas serias «y sofisticadas» con granadas, explosivos y detonadores mediante teléfonos móviles. Según el jefe de seguridad del Partido Nacional (que también trabaja con Ricardo Álvarez, alcalde de Tegucigalpa), hay alguien fuera del país que «quiere que las cosas salgan mal». Contento con el desarrollo de unas elecciones sin muertos, no niega que en Honduras se desdibuja la línea entre el asaltante que busca dinero y el terrorista.
El agente se mueve en el laberinto social y legal que encierra Honduras. Parte de sus ciudadanos apoyan el ex presidente Manuel Zelaya, que fue derrocado y expulsado hace cinco meses por un golpe de estado y vive recluido en la Embajada de Brasil. Otra parte apoya al cabecilla de la asonada, Roberto Micheletti, el actual presidente. Entre ellos dos se disputan lo que queda de mandato, hasta el 27 de enero. El tercero en discordia, Porfirio Lobo Sosa, es el ganador de las elecciones del pasado día 29 (con el 56% de los votos emitidos), unos comicios cuya legitimidad divide a Latinoamérica. De su parte, Costa Rica, Perú y Colombia, amparados por Washington. Frente a él, Brasil, Argentina, Chile, Cuba, Bolivia o Venezuela, partidarios de la vuelta de Zelaya. No se ponen de acuerdo ni en la participación, para unos del 40% y para otros, del 60%.
No es el rifirrafe político lo único de lo que tiene que proteger a 'Pepe' Lobo. La delincuencia común también arrasa el país y las cifras de Naciones Unidas triplican los índices de crimen del continente. Cada día muere de forma violenta una media de 20 personas (7.235 en 2008) y hay un secuestro cada tres días. El escolta ha experimentado la violencia en sus propias carnes. «Nada más llegar, hace tres meses, nos asaltaron». Nada de navajas. Hubo balazos a la puerta de un hotel.
Los bandidos se llevaron una sorpresa: desde el coche, Ramajo y compañía les respondieron con una ensalada de tiros. Ellos no se llevaron nada, pero dejaron a un compañero de José Félix un precioso agujero de bala en el gemelo. Un «buen jaleo» en San Pedro Sula, aunque nada de política. Sólo les querían robar. «Era cosa de un buen coche, un buen hotel y extranjeros dentro. Allí te matan y luego te roban, no al revés». Detrás de la mayoría de los crímenes están las maras, que «controlan gran parte de la vida». Se llaman la MS13 y la Salvatrucha y «no andan con bromas».
Desde los 16 años
No le han dado el trabajo por enchufe. A sus 40 años es instructor de la ISA en Israel, una de las empresas de seguridad más prestigiosas del mundo. Sus jefes son el general Mirza y el coronel Zafrir Pazir, responsables de gran parte del esquema de seguridad del país, y muchos de sus compañeros de trabajo pertenecen o han pasado por el Mossad. Todos los instructores son judíos y él, el único español.
Nadie se hace 'Rambo' en tres días. Su historia comenzó cuando hizo el servicio militar con 16 años, como voluntario. Pero no fue soldado, sino que entró en el mundo de la protección en los años negros del terrorismo en Euskadi tras el asesinato de Gregorio Ordóñez, en 1995. Luego se metió aún más en faena: «La escolta en el País Vasco es lo más tranquilo que he hecho». Desde entonces se dedicó a formarse y ha trabajado en una quincena de países instruyendo y protegiendo a policías, militares y civiles.
Afganistán, Qatar, México, Singapur, Kenia, Nigeria, Chad, Sudáfrica... Siempre con los israelíes. También estuvo en Irak en 2004, después de que España se llevara sus tropas, dando cobertura durante semanas a una delegación saudí. Allí tuvo su primer encontronazo con la violencia cuando los insurgentes volaron un camión en un mercado de Bagdad. Era un viaje rutinario y la cosa ni siquiera iba con ellos, pero su blindado salió volando por la onda expansiva: «Es lo que tiene trabajar allí». Una lotería. En el Congo sí que iban a por ellos. En 2006 fueron atacados por un grupo armado que buscaba las piedras preciosas de un comerciante judío «cuyo nombre no viene al caso».
Si en una de esas ha matado a alguien, se lo reserva para sí mismo: «Mi misión es prepararlo todo justamente para que no muera nadie». «No soy un mercenario -se defiende-, porque no me contratan para dar ningún golpe de estado ni para luchar por un gobierno. Eso no lo haré jamás. Tampoco soy un soldado, ya que no trabajo para ninguna armada. Solamente protejo. Contribuyo a que la gente tenga una vida más tranquila».
Cuando termine en Honduras, Ramajo pasará las Navidades con la familia en Irún (Guipúzcoa), su localidad natal, aunque a la vuelta de vacaciones le quedan otros encargos poco comunes, relacionados esta vez con la piratería en África. No es algo nuevo para él. Siete años antes de que se conocieran los casos del 'Playa de Bakio' o del 'Alakrana', los armadores de los grandes cruceros pidieron los servicios de su empresa. La misión, proteger e instruir a agentes a bordo de los barcos que hacían de rapiña para los piratas del Estrecho de Malaca, que separa Sumatra de Malasia. Ahora le toca Kenia. «Allí hay muchas empresas de pesca que están desamparadas ante los ataques y vamos a darles las claves».
«Son muy violentos»
Habitualmente imparte esos cursos durante cinco semanas en la costa israelí, en un carguero alemán que sirve de base de operaciones. «Hay que hacer las cosas bien, no como en España -critica, en referencia a los agentes que se han embarcado en los atuneros vascos-. Algunos han sido alumnos míos y de esos puedo responder. Pero tres días de instrucción en San Fernando no son suficientes para preparar una protección que necesita protocolos muy precisos. No es lo mismo un pesquero que un crucero». En el caso de los pescadores del Índico, siempre recibirán el ataque por la popa, la zona más accesible.
José Félix Ramajo entra en detalles. «Lo más importante es que no aborden la embarcación, pero no hace falta una gran batalla. Generalmente, cuando ven que hay seguridad, se largan corriendo, y si no basta esperar a que se suban a las escalas. Con pistolas y unas bombas de agua se les puede repeler». Si consiguen embarcarse, la cosa se puede poner muy fea. «Son muy violentos, aunque no están preparados», dice. De hecho, a Ramajo no les gusta llamarlos piratas, sino terroristas -«a la manera de Israel»-, pues son parte de una industria de cobros millonarios de rescates que «al final van a parar a organizaciones como Al-Qaida».
Pero eso es el futuro. Su cabeza todavía sigue en Honduras, tratando que su sombra proteja como un escudo a Porfirio Lobo, un político con nombre de novela de final incierto.
Mi marido es escolta... pero nadie lo sabe... Diario de Navarra 20/09/2009
MARÍA no podrá llevar a su hijo Hugo, de tres años, a las fiestas de San Fermín ‘Chiquito’ el próximo fin de semana, en el Casco Viejo de Pamplona, por miedo a que le reconozcan. María es, sencillamente, mujer de un escolta privado.
Asegura que no teme por su vida, que se ha acostumbrado a las amenazas,pero que debe velar por la seguridad de sus hijos...
Miedo. Aunque parezca increíble, en Navarra, en pleno siglo XXI, todavía existe miedo. Cientos de personas, alrededor de 600, en su mayoría cargos políticos y magistrados, no pueden salir solos de casa y realizar algo tan elemental como comprar una barra de pan, sin miedo a recibir un tiro en la nuca. Miedo... El filósofo y escritor español Jose Ortega y Gasset llegó a decir que el mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejanmatar. Miedo...
Son las siete y media de la tarde de un miércoles, 16 de septiembre. María, de 28 años, casada con Alberto, de 34 años, instructor de artesmarciales y escolta privado en el País Vasco y Navarra, regresan a casa después de hacer algo de compra: han adquirido una pecera con tres peces de colores. “Es una sorpresa”, dice María. Sus tres hijos, de diez, seis y tres años, juegan en un parque próximo a casa. Al verles llegar corren nerviosos hacia ellos. Alberto coge en brazos al pequeño Hugo. Suben las escaleras.
Entran en casa, se reparten las tareas: los mayores ayudan a su madre en la cocina. Hugo ayuda a su padre a limpiar la pecera. Intenta atrapar los peces. Mete la mano al agua. Demasiado rápidos. Desiste. Se acomoda sobre las piernas de su padre y juegan al ordenador. María aprovecha este momento de calma. Se sienta frente a la pecera, enciende un cigarro, y comienza a hablar. “Conocí a Alberto en Bilbao. Trabajaba de camarera en un bar, justo en frente del banco donde trabajaba Alberto. Protegía al director. Yo ni me fijé en él ”, cuenta riendo. “Una mañana, se acercó y me invitó a ir al cine esa misma noche. Lo recuerdo muy bien.Fue el 26 de junio de 2004. Le dije que sí”, vuelve a reír. “ Ese día supe que era escolta. Habíamos quedado a las diez de la noche en el bar y pasaban los minutos y no llegaba. Me dejó plantada”.
María conocía bien el mundo radical abertzale de los que no condenaban la violencia de ETA por el ambiente del bar, un integrismo que nunca llegaría a pensar que le tocaría a ella sufrirlo. “Tu puedes defender tus ideas sin matar a nadie”, expresa, colocando la palma de su mano izquierda en el pecho y con las pupilas sumergidas en el agua de la pecera. Sus amigas le dieron la espalda de inmediato. “Me dejaron de hablar”. María y Alberto se casaron, vivieron unos años en el País Vasco, donde tuvieron a sus dos primeros hijos y, antes de que naciese el tercero, por seguridad, se vieron obligados a cambiar el lugar de residencia a Pamplona. “La situación era insostenible. En un año cambiamos cuatro veces de coche porque pegaban pegatinas: “¡Txakurrak kanpora! (¡perros fuera! Una de las tantas expresiones que utilizan los pro-etarras para amenazar sin dar la cara)”. “Al final te acostumbras. Pero, si yo vuelo por los aires...”, se hace el silencio, “los niños pasan conmigo la mayor parte del tiempo”, termina.
Alberto sigue viajando todas las mañanas al País Vasco. Protege a un importante cargo público. “Me levanto a las seis de la mañana. Hago un barrido de la calle con la mirada, compruebo el interior y los bajos del coche, mesiento, aprieto bien el culo, giro la llave...”, expresa entre risas. Unas horas después, su esposa y sus tres hijos realizan el mismo protocolo de seguridad. “ Primero me cercioro de que nadie vigila la casa, compruebo que no hay nada bajo el coche, elbuzónni lo miro, se ocupami marido, salimos. Si les preguntan en el colegio aquésededica su padre, los niños ya han aprendido qué responder: informático. Lo peor de todo es el silencio de no poder hablar con nadie de esto”. Hugo cambia de nuevo el ordenador por la pecera. Persiste en pescar uno de los peces de colores. “Si voy paseando con los niños y nos cruzamos con su padre por la calle ya saben que no pueden saludarle”.
A sus 34 años, Alberto es un experto en Ninjutsu, el arte marcial de los antiguos ninjas, y desarrolla todo tipo de técnicas de defensa personal. Ha impartido cursos de seguridad a escoltas y a miembros del serviciodeintervención rápida del ejército del aire. “Les preparo para luchar cuerpo a cuerpo durante seis horas”. En la actualidad, una empresa de Madrid le ha encargado reclutar a los mejores escoltas nacionales para conformar un grupo de élite de diez personas y proteger a los convoyes de petróleo en cualquier país del mundo en conflicto. María está al tanto. No tienen secretos. Ella también quiere ser escolta en un futuro muy próximo. “Primero quiero aprobar el carné de mercancías peligrosas y luego iré a por el de escolta.Unavez que eres vigilante de seguridad en 20 días lo sacas.Por un poco más de riesgo, qué mas da”, dice riendo.
“Para estar de camarera 12 horas al día detrás de una barra, prefiero transportar explosivos o proteger a una persona, aunque sea un trabajo mal pagado. Mi marido cobra una nómina mensual de unos 2.500 netos al mes, sin días festivos, ni vacaciones, en jornadas interminables de 16 horas. Se juegan la vida todos los días”.
La contravigilancia de ETA
Diego Miranda, delegadodela Asociación Española de Escoltas (A.S.E.S), director internacional y jefe de operaciones, es contundente: “Estamos en el punto de mira de ETA. No hay que olvidar el atentado que sufrió nuestro compañero Gabriel Giner en Bilbao hace dos años”.Giner sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en su cuerpo. ETA adosó en los bajos de su vehículo una bomba lapa. “Se salvó gracias a las medidas de seguridad que adoptaba cada día.No se ponía el cinturón de seguridad y aparcaba el coche con las dos ruedas delanteras sobre la acera para que los terroristas no pudiesen colocar el artefacto bajo su asiento.
..Y esto es lo que pedimos a Interior. Que nos permitan circular sin cinturón de seguridad para poder reaccionar con celeridad.La coordinación con las fuerzas de seguridad del estado se ha normalizado pero es demasiado lenta. Necesitamos que se colabore más. El enfrentamiento ocurrido en Burlada en el que varios escoltas y sus protegidos se vieron acorralados por los radicales es un ejemplo de la escasa coordinación que existe. Necesitamos más rapidez y mejores medios”, insiste. “A la hora de comprobar una placa sospechosa, llamas a la policía, te identificas, depende del operador te interroga.Para cuando recibes la información, han pasado unos minutos. Demasiado tarde. Si todos los días nos facilitaran las matrículas y los modelos de los vehículos que han robado nos ayudaría a desarrollar mejor nuestro trabajo. Hemos erradicado el tiro en la nuca”, indica, “incluso, las propias policías locales nos demandan cursos de formación.
Aunque no tenemos todos los medios que necesitamos, nos buscamos la vida.Nos hemos hecho indispensables en la calle. Sólo pedimos que se nos tenga en cuenta, una opción de supervivencia. Cobramos el 40% menos que hace unos años y seguimos trabajando entre 10 y 16 horas. Aunque portamos la Tarjeta de Identificación Profesional (TIP) y hemos conseguido que nuestro sector alcance la cualificación correspondiente, el escolta debería portar una placa, algo vistoso con la que se nos advierta a cierta distancia. “Diego enseña la suya”. Según la Ley de Seguridad Privada esta placa está reconocida, no es ilegal, pero no se debe usar como medio de identificación. “También nos vendría bien”, prosigue Diego, “que los escoltas pudiésemos portar un bastón extensible como arma intermedia”. Para llevarla encima el escolta tiene que pagar de su bolsillo 250 euros por un curso de 8 horas.
A sus 40 años, Diego comparte piso con Fernando, escolta y amigo del alma. Se conocen desde hace 25 años. “Un día se me metió en casa y ya no hay quien lo eche”, dice Fernando, “somos un matrimonio”, añade. Fernando se ha separado después de seis años de relación.
“Es muy complicado. Vives la vida de tu protegido”. Diego, por el contrario, se casó en mayo con una fisioterapeuta colombiana que vive fuera de Navarra. “Comprende mi profesión, sabe que es vocacional y conlleva un estrés diario que hay que controlar. Los que no lo soportan no duran más de dos años. Todos los días hay que trabajar como si ETA te observara para que no te cataloguen como objetivo fácil”, advierte Diego. En las últimas operaciones contra ETA en Francia, las fuerzas de seguridad descubrieron que en los documentos sustraídos aparecían fotos y datos sobre escoltas de Navarra.
Entre ellos se encontraba una fotografía de Alberto y su compañero junto a su protegido.Los terroristas anotaron en la fotografía
que este objetivo era complicado porque los escoltas “hacían bien su trabajo”. En otra desarticulación, por el contrario, encontraron otros papeles,donde señalaban a un protegido como objetivo fácil porque había retirado a sus escoltas los viernes. “La relación con el protegido es muy complicada. Piensan que eres su criado. En muchos casos, sólo me ha faltado ponerles el pijama y meterles en la cama”, interviene Fernando, a la vez que muestra el informe que ha escrito de la última protegida y que ha remitido a Interior.
“Me decía que nome acercara tanto, que le agobiaba, que no le gustaba que escuchara sus conversaciones...
La relación entre el escolta y el protegido la marca el protegido y la equilibra el escolta”.Según los últimos datos de la Asociación deEscoltas, en Navarra se contabilizan ya 1.200 escoltas, el doble que en el 2001, el 8 % mujeres. El 80% se han divorciado. El 95% pertenecen a la seguridad privada y el 5 % a la pública. “Habrá unas 12 empresas privadas fuertes”, detallan, “es el único sector sin crisis. “Normal”, interrumpe Diego, “El Ministerio de Interior asigna 12.000 euros por escolta a cada empresa. Si cobramos entre 2.500 y 3.000 euros, un 40% menos que hace años... Para las empresas, los protegidos son productos, por eso recortan todo los gastos que pueden”.
La seguridad es mínima
Iñigo es uno de los escoltas que ha remitido el curriculum a Alberto para custodiar convoyes en países conflictivos. A sus 34 años, divorciado, y con un hijo, percibe la situación desde la indignación. “Nuestro trabajo es muy bonito de puertas hacia fuera”, expresa, “ estamos a años luz de la Ley de seguridad Privada de Europa”. La empresa con la que trabaja le han descontado de su nómina 1.200 euros por un golpe con el coche mientras acudía a por el protegido. “Después de 16 horas de servicio no puedes estar al 100 %. La mayor parte del tiempo lo pasas fuera de casa, en bares, esperando discretamente: tomas un café, fumas en exceso. Se te va parte del sueldo. Encima, te obligan a adelantar el dinero para el gasoil”. Se queda pensativo. “Los protegidos no lo saben pero están completamente desamparados. No todos los vehículos cubren las medidas de seguridad necesarias, son de alquiler, sin potencia. La tecnología que empleamos está desfasada. Las armas son viejas. En muchas empresas, para ahorrarse el sueldo de un vigilante, ni te obligan a firmar en el libro de registro, donde deben aparecer todos los movimientos de las armas. Nos las pasamos entre nosotros sin que entren a la empresa. “Hay malestar entre las empresas de seguridad privada”, revela Pablo, otro escolta privado, casado y con tres hijos.En8añoshaprotegido a 12 personas. “Están recortando por todos los lados. Te sientes indefenso ante el protegido y el Ministerio.
Nuestra formación es buena en general porque la pagamos de nuestro bolsillo y a costa de perder dinero de la nómina por librar”, dice, “por cierto”, añade, “si quieres coger unos días de vacaciones también te lo descuentan”. Cuando llegas aquí lo haces por dinero; sin embargo, dos meses después, con servicios de 12 horas diarios, sin fiestas, vacaciones, sin poder alejarte del radio del protegido... si no has abandonado, sigues por convicción”. Pablo seha levantado a las seis de la mañana y estima que regresará a casa a las diez de lanoche.Desde esa hora,ha efectuado la contravigilancia pertinente y ha viajado a Pamplona con el compañero y el protegido a una reunión. A las cuatro de la tarde ya ha gastado 30 euros: un menú del día, varios cafés, tabaco, gasoil... “No queremosmás dinero”, declara, “los escoltas nos conformamos conquemejorenlos medios.Nopodemos proteger y, a su vez, vigilar que la grúa no se lleve el coche...”
Fuente: Ases.
ESCUDOS DE LIBERTAD Y DEMOCRACIA. El Mundo.03/08/2009
Lleva casi dos décadas tirando las llaves al suelo antes de arrancar su coche. «Los malos» acechan y todo disimulo es poco. El ritual siempre es el mismo: salir a la calle, mirar a un lado y a otro y, sin vacilar, hincar la rodilla en tierra para revisar los bajos del vehículo. El 9 de octubre de 2007 el rito volvió a repetirse, el escolta tomó todas las precauciones necesarias. No bastaron.
«ETA fue a buscar el fallo» y lo encontró. Gabriel Giner fue el primer escolta que sufrió las consecuencias de ser objetivo de ETA. Está vivo, sigue velando por la vida de sus protegidos y asegura que no le debe nada a la suerte. La formación que reciben los escoltas destinados al País Vasco le salvó la vida.
ETA fijó su mirada en el colectivo de los escoltas a principios de 2003, cuando, a través de su Boletín Oficial –Zutabe 100–, aseguró que estos «serán objetivo de las acciones» terroristas. Hoy, según la Asociación Española de Escoltas (ASES), son casi 2.000 los que trabajan en el País Vasco. Este número supera ampliamente los efectivos de la Policía Nacional destinados a la lucha antiterrorista en Euskadi, cifrados en 500. El fin de la tregua, la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV) y el cambio de Gobierno han disparado la demanda de protección privada.
Giner es miembro de ASES, una entidad que nació hace 15 años para «definir y elaborar planes de formación» que mejorasen la preparación del colectivo. Se ha desplazado a un establecimiento del casco viejo de Pamplona. Hace año y medio el fuego abrasó parcialmente su rostro. Hoy, sin embargo, a este hombre de 38 años le sobra arrojo para dar la cara por su profesión. Sabe que su testimonio cuenta porque fue el primer escolta en sufrir un ataque directo de ETA. Por ello, quiere poner voz a las demandas de sus compañeros.
No viene sólo. Tres escoltas, tres amigos, le acompañan. Todos van armados. Giner asegura que, hoy por hoy, los compañeros que ejercen en el País Vasco no tienen el reconocimiento que se merecen. «Cuando sufrí el atentado, salió mi nombre, mis apellidos y mi cara; eso no hubiera pasado con un Policía», dice.
Con voz firme, asevera que la figura del matón, del mercenario, es la que prima. Apunta que son muchos los que se dirigen a Euskadi en busca de dinero y nada más. «Pero este trabajo es vocacional; dejas de tener vida para vivir la del protegido», señala. Tras las explicaciones de Giner, A., uno de los escoltas que le acompaña, deja a un lado su silencio e interviene: «Te formas toda la vida para tres segundos». Giner no tuvo tanto tiempo cuando ETA intentó matarle hace año y medio.
«No fueron a por el concejal, me habían estado vigilando», apunta. El escolta destaca que el instinto le salvo la vida, un instinto curtido y educado durante años. «Las posibilidades que tienes de salir del coche dependen de la primera explosión; yo salvé la vida porque siempre llevo el depósito lleno. La gasolina arde y el gas explota, un depósito vacío explota; uno lleno, arde», argumenta. Tras la descarga, Giner supo qué hacer: «No respirar ni gritar, quitarme el cinturón y salir rodando del vehículo».
Diego Miranda dirige el Área Internacional de ASES. Conoce a Giner desde hace años y asegura que «Gabi está aquí hoy porque tenía interiorizado que podía sufrir un atentado». Miranda asegura que los escoltas se han curtido a base de «trabajar y reciclarse». «Lo importante es la formación continua, ETA también innova y se recicla para joderte», expone.
El dirigente de ASES habla despacio, no quiere que se malinterprete nada de lo que dice. Se juega la vida todos los días y busca un reconocimiento negado de antemano por las instituciones y por la sociedad vasca. «Tan mal no lo estaremos haciendo, hemos erradicado el tiro en la nuca», dice.
Un escolta en Euskadi comienza a trabajar una hora antes que su protegido. El primer paso es la contra-vigilancia. La calle debe estar asegurada y eso implica clavar los ojos en papeleras, coches, caras, manos… todo. «Tienes que ser consciente de que te están observando; en el País Vasco te colocan cebos para ver cómo actúas», destaca Miranda.
El directivo, sentado junto a Giner, aduce que se toman su trabajo muy en serio. Son sombras. Buscan controlarlo todo pasando desapercibidos. Lo logran y Miranda lo demuestra: «Date la vuelta, ¿ves a aquel chico del fondo, el que está sentado en el banco leyendo el periódico? ¿Y a ese otro que va caminando? Los dos son compañeros».
Rutinas, itinerarios, protocolos de actuación… Los escoltas están acostumbrados a ello. La ‘Y’ vasca, sin embargo, ha provocado que empresarios e ingenieros involucrados en la construcción del TAV se vean obligados a optar por la seguridad que proporciona un escolta privado. Según ASES, en septiembre aumentará el número de escoltas a consecuencia de la demanda de personas relacionada con la ‘Y’ vasca.
Miranda destaca que, además de cubrir la seguridad de empresarios e ingenieros relacionados con la construcción del TAV, también custodian al 85% de los cargos públicos en Euskadi. Sin embargo, según el dirigente, su labor no esta suficientemente valorada por las instituciones.
Actualmente, el Escolta Privado está concebido como una especialidad a la que puede optar el vigilante de seguridad. El colectivo no tiene derecho a huelga y desconoce qué es un horario. Las jornadas laborales pueden llegar hasta las 18 horas.
En este sentido, en ASES afirman que hay métodos que podrían mejorar la seguridad de los protegidos. El intercambio de información entre las Fuerzas de Seguridad y los Escoltas Privados brilla por su ausencia. «Si tuviéramos acceso a más información, recuperaríamos parte de los coches robados en el País Vasco; tienen que saber que recuperamos muchos coches que luego ponemos a disposición de la policía», afirma Miranda.
La posibilidad de portar armas durante las 24 horas es otro de los caballos de batalla de ASES. Son muchos los escoltas que padecen el acoso del terrorismo de baja intensidad. «Hace cuatro días le desatornillaron las ruedas a un compañero y tuvo un accidente», expone Miranda. En ASES defienden que un arma es «como un vigilante en un banco, eso si, si le quitas a ese VS el arma, ¿Cuánto tardarían en atracar ese banco?
Insultos, vejaciones. ataques de kale borroka contra vehículos, amenazas… Este es el día a día de un escolta en el País Vasco. Pero, ¿quién defiende al escolta? Nadie. Lo único que les queda es seguir formándose para blindar sus cuerpos de posibles situaciones de riesgo.
Giner y Miranda son dos escoltas con nombre y apellido que reclaman sus derechos a cara descubierta. El resto, sin embargo, permanece en el anonimato esperando que algún día llegue el reconocimiento. Hasta entonces, seguirán siendo «escudos de libertad y democracia».
Fuente:Ases.
Luis Miguel Mariscal,coordinador general de la asociación española de escoltas en el País Vasco. "Por ser escolta he renunciado a mi ciudad, a mi familia..." 20minutos 29/06/2009
A Luis Mariscal le gusta su trabajo. Mucho, demasiado. A sus 41 años, lleva 22 trabajando en la seguridad privada y ocho como escolta en el País Vasco. Ha protegido a abogados, políticos, periodistas y magistrados. Ahora es portavoz de un colectivo que aglutina a 1.850 profesionales.
Pregunta.- ¿Por qué decide ser escolta en el País Vasco?
Respuesta.- La verdad es que no es un trabajo muy apetecible. Por dos razones. La primera, explorar un campo, el de la protección personal, que había estudiado y me atraía. Sabía que era un paso difícil, más cuando tenía un puesto cómodo en Valladolid. La segunda razón es que mi labor podría servir a personas que tenían disminuida su libertad. Vivir escondido o atemorizado es indigno en un país democrático. Otra razón, que algunos pueden pensar como la principal, la económica, enseguida se vino abajo, es todo un mito.
P.- La situación en el País Vasco y Navarra es complicada y peligrosa. ¿Hay mucha tasa de abandono?
R.- Es peligroso si tú no eres consciente de lo que haces, porque puedes ejercer una presión a tu entorno y en ti mismo que se haría insoportable. Hay que racionalizar tu labor, ser un profesional y aceptar unos protocolos de autoprotección diarios, nunca bajar la guardia, de una forma natural. No me preocupan tanto los abandonos, que los hay, si son razonados. Lo malo es llegar al suicidio, ya se han producido varios casos motivados por la presión. Se deberían hacer seguimientos psicológicos más exhaustivos.
P.-Ahora con el nuevo Gobierno socialista y la amenaza de ETA sobre el AVE vasco, ¿hay suficientes escoltas?
R.-Creo que es un error hablar de cifras, hay que realizar estudios en cada caso y asignar los medios humanos y técnicos necesarios para dar protección. Hay que dejar de pensar que ETA centra sus objetivos por lo que diga en un comunicado, todos los demócratas estamos amenazados, todos y cada uno de los que no aplauden su diarrea mental.
P.-¿Se considera bien pagado?
R.- El problema fundamental en mi colectivo es la forma de pagar, que es incorrecta. El Supremo nos ha dado la razón y nos reconoce profesionalmente como escoltas y no vigilantes. Pero se sigue cobrando la base salarial de vigilante y el resto es un pago por horas, que no es de recibo. Hay sueldos de 2.600 euros con una base salarial de 850 y el resto en horas. Esto hay que corregirlo.
P.- ¿A qué ha tenido que renunciar por ser escolta?
R.- A mi ciudad, a mis amigos, a mi familia, a mis aficiones... Aunque sigo siendo abonado del Real Valladolid en el exilio. He perdido amigos, muchos no entienden mi profesión, pero he ganado en autoestima y en valores. He sentido la estupidez humana cerca y eso me hace reafirmarme en mi defensa de la vida y la libertad.
P.- ¿Cuándo sabrá que tiene que dejar este trabajo?
R.- Cuando no me vea capaz de dar la mejor protección a la persona escoltada, o pese más el miedo, descuide mi autoprotección, o el hastío me pueda. Un inspector de mi empresa me dijo hace tiempo: prefiero echar a un tío a la calle que asistir a su entierro y consolar a su familia.
P.- Por su trabajo recibe información privilegiada. ¿ETA está en su recta final?
R.- No, ETA está y punto. Hacer valoraciones de si está mejor o peor es frívolo. ETA mata, nuestra labor es ponérselo difícil, pero mientras siga habiendo fichas en el tablero, la partida no está ganada, y en esta partida no caben las tablas, hay que seguir presionando y ganar.
P.- Tras el último asesinato, ¿qué hará ETA en las próximas semanas?
R.- Si se supiera, se actuaría en consecuencia, pero ETA se ha vuelto aún más peligrosa porque es más imprevisible, rompe moldes conocidos y son capaces de lo peor. Lo que está claro es que va a golpear de nuevo y causar dolor.
P.- Se juega la vida a diario. ¿Los políticos usan el terrorismo como arma política?, ¿qué siente?
R.- Cualquiera que juegue con esta amenaza o sus víctimas se convierte en un ser repugnante y se pone a la altura de los verdugos. ETA necesita que los decentes estemos todos de este lado de la línea, sólo así ganaremos la libertad . Los terroristas no están por la labor de regalarnos nada, vender su bondad es estúpido, son unos asesinos y deben pagar sus crímenes. El colectivo de escoltas refuerza su voluntad de no dar un paso atrás.
P.- ¿Cuál ha sido el momento más duro en estos ocho años en el País Vasco?
R.- Sin duda cuando murió mi madre. Todo fue muy repentino. Ella estaba en Valladolid y yo en el País Vasco. No pude verla viva, no llegué a tiempo y me despedí de ella por teléfono. Fue muy duro... muy duro.
P.- ¿Cómo ve la posibilidad de que los escoltas privados también trabajen dando protección a testigos protegidos o a mujeres maltratadas?
R.- Son campos asumibles en la protección, y nosotros estamos preparados, previo reciclaje.
En dos palabras...
"Hubiera querido ser sacerdote"
¿Reza? Sí, todos los días, soy creyente y practicante.
¿Canta en la ducha? Canto como los grajos, así que me evito el mal trago de escucharme y de que me escuchen.
¿Cuántas horas trabaja al día? Las necesarias para dar la proteccion contratada.
¿Qué arma tiene? Una HK Compac.
¿Cuántas veces ha tenido que usarla? Gracias a Dios, ninguna.
¿Cuántas veces inspecciona al día los bajos del coche? Todas las necesarias, soy respetuoso con mi vida.
¿Qué libro tiene ahora sobre la mesa? La ciudad del rey leproso, de Cesar Vidal, y las Sagradas Escrituras.
Si no fuera escolta... Sería profesor, me hubiera gustado ser sacerdote, pero comprendí mis limitaciones.
El mejor viaje. A Roma, la mejor compañía la hizo mas bella.
¿Una manía? Ser cuadriculado y maniático en mi trabajo.
¿Una virtud? Ser directo y claro.
¿Su último pensamiento del día? Los seres queridos y mi Virgen de las Angustias, a veces le pido mucho.
Entrevista con un Escolta en Navarra. seguridadaempresas.com 07/05/2009
Ángel,tiene 35 años,y como Vigilante de Seguridad desde hace seis años en la empresa OMBUDS,decidió obtener el titulo de Escolta Privado e irse al País Vasco debido a que su sueldo en Madrid a veces no alcanzaba ni los 1300 euros,y casado y con un hijo de corta edad y la famosa hipoteca no le llegaba ni para mitad de mes.hablo con sus superiores y hace dos meses se marcho a Navarra.
Lleva dos meses en su nuevo destino como Escolta en una localidad navarra donde desde que llego protege a un VIP relacionado con uno de los partidos políticos que allí gobiernan.
Nuestra entrevista espero que sirva como aliciente o como lo que cada uno quiera sacar en claro de esta profesión,Escolta Privado,si decides trabajar como tal mira bien con quien lo haces y no me refiero al VIP que te asignen me refiero a la empresa con la cual prestas tus servicios.
-Ángel nos gustaría que nos contaras esta nueva experiencia tuya como escolta aquí en Navarra,porque te viniste y en estos meses como lo llevas?
-Mira,en Madrid aunque estaba en un buen servicio hacia pocas horas y había meses en que no me llegaba el sueldo a fin de mes,tengo una niña pequeña y los gastos son muy grandes,además mi mujer se quedo en el paro y los únicos ingresos que había en casa eran los que yo aportaba con mi trabajo,por mas que pedía horas en la empresa estas siempre eran para los mismos.Me saque el titulo de Escolta porque me dijeron que aquí podría sacarme un buen sueldo.Llevo dos meses aquí y estoy contento en lo referente al VIP,es un tipo genial,pero desde el primer día vi que todo lo que me habían contado y no quería creer eran verdad.
-¿A que te refieres cuando dices lo que te habían contado,te refieres a tus superiores?
-Si,primero te diré que mi vehículo personal es el que utilizo para ir a buscar al VIP,los gastos de mi vehículo como puedan ser cambios de aceite u otras cosas corren de mi cuenta,cada vez que tengo que repostar el pago lo hago de mi bolsillo,guardo las facturas y a final de mes me lo abona la empresa,en el tema de vivienda vivo en un piso junto con otros dos compañeros escoltas de aquí,yo creía que aquí la vida era mas económica pero menos mal que el pago del alquiler lo dividimos entre los tres,pagamos 750 euros,tema de comida y yo por ejemplo que fumo tengo también mis gastos de este vicio,en total el primer mes lo único que pude mandar a mi mujer fueron 800 euros y este mes no llego a los 1000,son muchos los gastos y poco los ingresos.Me dijeron que cobraría unos 3000 euros al mes como así es pero eso es trabajando los treinta días del mes,por cada día que quiera libre me descuentan unos 100 euros,así que eso supone que en dos meses que llevo aquí no he librado ningún día.
-¿Como lleva tu mujer y tu hija este nuevo destino tuyo Ángel?
-Bueno la niña aun es pequeña y no se entera mucho aunque la hecho mucho de menos,mi mujer lo esta pasando mal desde que estoy aquí,primero por el miedo de cada día ver los telediarios y aunque ahora no hay atentados ese temor siempre lo tiene,y segundo porque allí en Madrid aunque ganaba poco por lo menos estaba con ellas y podía disfrutar un poco mas de esa vida familiar que desde hace dos meses no tengo.
-¿Que te dice tu mujer?
-Que lo deje y me vuelva para Madrid,que ya encontrare otra empresa donde pueda hacer mas horas y por lo menos estaremos juntos sin ese miedo.
-¿Como es el ambiente que se vive en el País Vasco?
-Desde las ultimas elecciones es como si algo hubiera cambiado por aquí,tenemos esa tranquilidad pero también tenemos ese miedo día a día en nuestros cuerpos,no sabes cuando puede ocurrir algo,todos los días estas en alerta,no puedes relajarte en ningún momento,hace dos días a un compañero en otra ciudad de aquí le quemaron el coche mientras estaba dormido en su casa,ayer se marcho para Madrid,llevaba cinco meses aquí y no aguanto mas,vives cada día con esa presión,saben lo que eres porque te ven con el VIP y saben donde vives y cada uno de tus movimientos diarios.
-¿Se puede vivir en verdad con esa tensión?
-Hay compañeros que llevan aquí mucho tiempo y si viven con esa tensión y hacen su vida,pero hay otros que no lo soportan y en tres meses se vuelven a sus ciudades de origen.
-¿Como son las gentes de por aquí?
-Mira yo solo levo dos meses pero en este poco tiempo me he dado cuenta lo maravillosos que son los navarros,son una gente muy abierta y con una gran educción y bastante respeto,entras en una taberna y todo son atenciones,te sientes bien con ellos porque ellos te hacen sentirte bien,mi VIP es de aquí y es una bellisima persona,si no fuera por la política y por esos radicales que lo quieren cambiar todo con la violencia y con las armas esto seria en verdad un paraíso,yo me traería a mi mujer y a mi hija a vivir aquí para siempre,tienes unos paisajes también preciosos.
-Ángel,¿que les aconsejarias a otros compañeros que quieren venirse aquí como escoltas?
-Lo primera que si en verdad desean tener esa experiencia que se vengan,lo segundo que si quieren venirse que miren bien con que empresa lo hacen,aquí hay unas cuantas empresas que llevan servicios de protección y hablando con otros compañeros he visto que tienen unas condiciones muy diferentes a las que tengo yo,no solo cobran mas también tienen mas reconocimiento por parte de sus superiores que yo por ejemplo que pertenezco a otra.
-Ángel,quiero darte las gracias por esta entrevista y con tus palabras espero que esos compañeros que quieren venirse aquí como escoltas saquen de estas sus propias conclusiones.Gracias y mucha suerte.
Entrevista a un Escolta en Euskadi. johanserra.blogspot.com 01/03/2009
- ¿Cómo es el día a día de un escolta en el País Vasco?
Si dijese que éste es un trabajo como otro cualquiera estaría mintiendo. Quizá algún compañero lo piense pero yo no estaría de acuerdo. De todas maneras, al final acabas entrando en una rutina que lo asemeja a cualquier otro trabajo, es decir, llegamos, se podría decir, al mismo punto pero partiendo de premisas diferentes. Repasar uno a uno los coches aparcados; intentar adivinar las intenciones de los transeúntes; memorizar sus rostros; revisar papeleras, contenedores, o bolsas susceptibles de ocultar un explosivo; decidir la ruta; comprobar que sus vías de escape estén libres. A grandes rasgos ese es nuestro trabajo.
- ¿Qué relación se establece entre un escolta y su protegido?
Hay que pensar que en un día normal podemos llegar a estar catorce o quince horas junto a nuestro protegido. Se crea una relación de confianza muy fuerte entre ambos.
- ¿Se tiene una buena remuneración?
Probablemente, no. Estamos en unos 2.500 € mensuales. Dejando a parte de que nos estamos jugando la vida, repito, son muchas horas al día, así que no te harás millonario siendo escolta. Pero bueno, todo el mundo quiere un aumento de sueldo, ¿no? (risas).
- ¿Se puede ser escolta sin comulgar con ninguna ideología política concreta o sin tener determinados valores morales?
Perfectamente. El terrorismo no versa sobre ideas políticas sino sobre la vida de las personas.
- Los escoltas son objetivo de ETA ¿se siente miedo?
Como decimos en el gremio, es un complemento de la nómina. No digo que no haya que ser valiente para ser escolta pero es como aquello que se dice del mar, no hay que tenerle miedo, pero sí un gran respeto. Cada día al levantarme, pienso "hoy puede ser el día en que suframos un atentado". El respeto a esta idea te hace estar alerta y, bueno, en eso consiste nuestro trabajo, en vivir en un estado continuo de "alerta roja". Si no pensásemos así, bajaría nuestra atención y nuestra guardia, y hablando de la propia vida, eso sería muy peligroso para el protegido y para nosotros mismos. Supongo, que en cierta manera, esa "alerta roja" nos permite enfrentarnos al miedo. Seguramente mi familia al verme llegar a casa cada día, respiran más tranquilos.
- ¿Hay libertad en Euskadi?
Los vascos siempre decimos que este es un sitio genial para vivir y es totalmente cierto. También, que desde Madrid y el resto de España se exageran las cosas que pasan aquí. Podrás oír a gente decir si no te metes con ellos, ellos no se meten contigo. En parte, es cierto. Pero todo vasco sabe que en Euskadi la palabra "libertad" tiene más límites que en Cádiz, Teruel o Santander, por ejemplo. No hay que ser escolta para darse cuenta de esto. Los vascos no podemos expresar nuestras ideas con libertad, nuestra libertad está coartada por las pistolas de ETA. Curiosamente, aquellos que apoyan a los terroristas tienen más libertad que quienes se les oponen. Por suerte, la indeferencia de los vascos cada vez es menor.
- Si un etarra se acerca y se dispone a disparar, ¿qué se te pasa por la cabeza en esos instantes?
A pesar del entrenamiento del que disponemos, no creo que sea un momento racional. Yo mismo no sé que pasaría. Tenemos que seguir varías pautas, proteger y evacuar al escoltado, etc. Pero estamos hablando de fracciones de segundo, quiero decir, si alguien se acerca con una pistola en la mano, no me pararía a pensar si tiene familia, cómo se llama o cualquier otra cosa ¿entiendes?. Sería él o yo. Es triste pensar eso. Yo nunca usaría mi arma fuera de servicio.
- ¿Qué le parece la reacción reciente del ciudadano de Lazkao que atacó una HerrikoTaberna?
Es una reacción totalmente comprensible. Es normal que simpaticemos algo con este hombre y con lo que hizo. Pero sin duda, ni mucho menos esa es la solución, no podemos ponernos a su nivel. No creo en el ojo por ojo. Nosotros tenemos que combatir con todas las armas que nos da el Estado de Derecho y con los Cuerpos de Seguridad del Estado, creo que podemos vencer convenciendo. En el siglo XXI, no es razonable que alguien mate a otra persona por su ideología política, religiosa o lo que sea.
- ¿Cuál es el futuro de Euskadi?
Sólo hay un futuro para Euskadi y es una sociedad en paz. Un País Vasco sin ETA. No veo otro final. No podemos tener otras ideas políticas mientras uno de los derechos fundamentales reconocidos del hombre como es la libertad no se cumpla. No caben ideas en una democracia si hay bombas de por medio. Sólo en una sociedad pacificada se pueden discutir otras cuestiones.
- ¿Es bello dar la vida por otra persona?
Yo la doy todos los días por mi esposa y mis hijos. Así que, imaginate lo bonito que puede llegar a ser eso.
Muchas gracias. Nuestro reconocimiento a la gran labor de estos hombres al servicio de la libertad y la democracia.
Ricardo Saavedra Castro, Vigilante de seguridad. "En la seguridad, el físico no supone más de un 5 por ciento". Lavozdegalicia.es 06/04/2207
Rompe tópicos sobre la seguridad cuando cuenta que hace unos días se pasó un buen rato buscando a una abuela a la que su familia había perdido; o al relatar que a algunos críos que van al centro comercial en el que trabaja los conoce «desde que iban en el vientre de sus madres». Ricardo Saavedra Castro es vigilante de seguridad en un centro comercial de O Burgo desde hace tres años.
Pregunta.- ¿Vigilantes, jurados, guardas...?
Respuesta.- Somos vigilantes de seguridad. Esa es la denominación en la Ley de Seguridad Privada. Y hay dos especialidades: explosivos y escoltas. Luego están los guardas particulares de campo.
P.- Suelen quejarse de que hay mucho intrusismo en su tarea.
R.- Es uno de los principales problemas. Hay una figura que no está recogida en la ley que es la de los auxiliares, o los controladores, y son gente que ni ha hecho el curso, ni superó el examen, ni le piden certificado de penales. Hacen el mismo trabajo y cobra la mitad. Este es un problema tanto de los clientes como de las empresas de seguridad, aunque la inspección de seguridad privada del Cuerpo Nacional de Policía, de la que dependemos, ya sancionó a alguna empresa por tener auxiliares haciendo funciones de vigilante.
P.- ¿Es tan importante el físico como parece desde fuera?
R.- El aspecto físico del «vigilante armario» es un concepto antiguo; en la seguridad el físico no supone más del 5%, es mucho más de cabeza, de conocer la ley y un poco de psicología. Si llegas a lo físico, malo. Además, en España la ley parece que está siempre de parte del delincuente y si son menores ya te lo dicen enseguida o si son extranjeros que eres racista.
P.- ¿Qué tal se llevan con las personas de etnia gitana de O Burgo?
R.- Es bastante cordial, no tenemos ningún problema con ellos.
P.- ¿Qué es lo más complicado en un centro comercial?
R.- Este es pequeño y ahí haces un poco de todo, desde controlar los accesos a buscar niños perdidos, evitar que se lleven cosas, dar información o hacer mantenimiento. Aquí el objetivo es sobre todo dar sensación de seguridad.